EL Íbex encadenó ayer cinco jornadas consecutivas de subidas, al anotarse un 0,76% que le permitió reconquistar la cota de los 10.700 puntos después de que el BCE rechazase que el FMI preste ayuda a Grecia y revisara al alza las perspectivas de crecimiento de la Eurozona para 2011. El selectivo madrileño selló la sesión en 10.745,3 enteros, nivel que no registraba desde el 2 de febrero.

La emisión de deuda de Grecia, el plan de ajuste presentado por Atenas y la progresiva retirada de las medidas de estímulo a la banca desde el BCE animaron más a los inversores de la plaza madrileña que a los del resto del Viejo Continente, donde los principales parqués terminaron en números rojos. París y Fráncfort se dejaron un 0,4% y Londres un 0,1%.

Banco Popular lideró las subidas del Íbex (+3,98%) por delante de Mapfre (+3,76%), Bankinter (+3,23%) y Sabadell (+2,69%). El resto de la banca también terminó en positivo.

Entre los pesos pesados del Íbex, Telefónica terminó prácticamente en tablas (+0,06%), y lograron acabar en terreno positivo Iberdrola (+0,48%), pero sobre todo Endesa (+1,7%), que integrará sus activos de renovables en la filial verde de Enel.

En el lado de las pérdidas, Sacyr se coronó farolillo rojo con un retroceso del 2,96%, mientras que Abengoa y Acciona fueron el segundo y el tercer valor del selectivo que perdieron más terreno, con una bajada del 1,67% y del 0,98% en cada caso.

En el mercado de divisas, el euro retrocedió posiciones respecto al dólar, y al término de la sesión el cambio entre las dos monedas quedó establecido en 1,3565 billetes verdes. Esta bajada coincide con la opinión del presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, de que es absurdo plantearse la salida de Grecia de la moneda única.

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