LA campaña electoral empieza a las doce de la noche del próximo jueves. No es una obviedad recordar que en Andalucía lo que se celebra el domingo 22 de mayo son unas elecciones municipales. Nadie duda de la trascendencia de estos comicios para el futuro político de la comunidad autónoma andaluza y de España, pero el hecho cierto es que este futuro se decidirá en torno a marzo del año próximo mediante sendas convocatorias específicas. Por el contrario, la suerte de casi ochocientos municipios de Andalucía se dilucida de manera directa el 22-M. Lo que los andaluces que se acerquen ese día a depositar su voto en las urnas tienen en sus manos es la gestión de los consistorios locales, no la de la Junta ni la del Gobierno de la nación. Por eso pensamos que mientras menos interferencia haya de la política autonómica y nacional en la campaña electoral, mejor. Desgraciadamente los grandes partidos parecen empeñados, ya en la precampaña, en centrar el foco de la atención en los problemas extramunicipales y atribuir el mayor protagonismo a sus líderes de ámbito estatal. Y aún hay algo peor: el debate que se insinúa en los primeros escarceos está orientado a los escándalos políticos en los que están implicados unos y otros. No otra cosa puede deducirse se la insistencia del PP en denunciar cada novedad, descubierta, apuntada o filtrada, del caso de los expedientes de regulación de empleo fraudulentos tramitados por la Junta, o la réplica del PSOE tratando de implicar a los populares en la misma trama y sacando a la luz los trapos sucios, presuntos o reales, del PP andaluz en relación con la red de corrupción del caso Gürtel. Hay que resaltar que los dos casos se encuentran instalados en el ámbito judicial, que habrá de determinar si algunos militantes o dirigentes de ambas formaciones políticas han cometido delitos y cómo deben pagar por ello. Pero hay que preguntarse qué tiene esto que ver con las propuestas de cada candidato andaluz a alcalde sobre el urbanismo, el tráfico, la seguridad, el asfaltado o la cultura de su localidad. Con este intercambio de basuras que PSOE y PP están arrojándose mutuamente ningunean a sus candidatos a regidores municipales y, sobre todo, faltan al respeto a los electores andaluces que quisieran conocer sus propuestas antes de decidir el voto en cada ayuntamiento. La campaña que empieza el jueves debería ser limpia, serena y centrada en lo local. Las elecciones son municipales.

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