La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Belleza nacida del dolor

Gómez Zarzuela fundió en la más elegante y melancólica música su dolor y el llanto callado de su Virgen del Valle

Hoy, viernes, es un buen día para escribir de la Virgen del Valle. En viernes celebra su Función Principal de Instituto mantenida contra los vientos de los cambios litúrgicos y las mareas del tiempo el Viernes de Dolores por la mañana. Ese día, coronada la arquitectura efímera de arbotantes y pináculos por la Virgen más bella y contenidamente desolada de Sevilla, suena en la Anunciación la misa que su hermano Vicente Gómez Zarzuela le compuso. Parte fundamental de ella es la marcha Virgen del Valle que había compuesto en 1897 en memoria de la trágica muerte de su joven amigo Alberto Barrau, incorporada en 1901 a la misa tras ser instrumentada para cuerda.

Asombra y conmueve la sentida perfección y el hondo sentimiento con los que unió su dolor personal por la muerte del amigo al dolor de la Virgen cuya devoción les unía por encima de la separación que la muerte había impuesto. Unidos por esa devoción hecha música quedaron para siempre los dos amigos con tanta fuerza que si 124 años después de su muerte se sigue recordando a Alberto Barrau es por estar para siempre fundido con su amigo en esa oración fúnebre hecha música que es el más perfecto retrato de la Virgen del Valle, de los limpios pozos de dolor de sus ojos, de la elegancia única de su leve inclinación, de su serena y honda tristeza que tan insuperablemente evocó Juan Sierra: "Es ya tarde. Recogen tu tristeza / los últimos espejos. / Entre dos luces nace tu belleza / quebrada de reflejos".

¡Qué del Valle es esta conversión del dolor en belleza! Gómez Zarzuela sublimó en música la pena por la pérdida de su amigo y el llanto callado de su Virgen, fundiéndolos en la más bella y elegante marcha, como Font de Anta hizo música la desolación trágica de la Amargura, Farfán logró el imposible de fundir la elegante serenidad montañesina de la Hiniesta con la alegría popular de cal y geranio de San Julián, y Morales, Gámez Laserna y Farfán convirtieron en música la alegría desbordante de la Macarena componiendo, como Juan Manuel bordaba, a mayor gloria de la Esperanza única de los mortales.

Es lo lógico que la única hermandad que visualiza las almas de los difuntos como llamas orantes ante la Virgen -los nombres de los hermanos fallecidos escritos en los cirios de su candelería- no haya olvidado a Gómez Zarzuela en el 150 aniversario de su nacimiento, rindiéndole homenaje en Arcos de la Frontera.

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