Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Berlanguiana

PARA comenzar la nueva temporada los de Cuéntame cómo pasó se han decantado sin remilgos hacia la comedia, e incluso hacia el retrato costumbrista hiperbólico. Los seguidores lo agradecen. La agonía franquista le sentó muy mal a los Alcántara y la transición, además de traer más ración de coña, le ha fortalecido el músculo narrativo a la historia familiar de La 1, que se adentra en un periodo apasionante y rico en ingredientes para sus protagonistas. El episodio de anoche arrancaba con la Semana Santa del 77, la de la legalización del PCE (sólo faltaban las imágenes del sonriente Lalo Azcona pronunciando la noticia o tal vez los jadeos radiofónicos de Alejo García), cuando en unas semanas avanzamos siglos. Milagros de una monarquía ahora maltratada por algunos ingratos.

La serie de Ganga optó por encuadrar aquel episodio de incertidumbres en pleno pueblo, en una celebración cofradiera de tintes buñuelianos, con costaleros a la gresca y el florido despertar sexual de Carlitos, convertido ya en el trinquete Carlos. Ahora bien, la trama que tiene mejor pinta es la del ayuntamiento carnal de la mojigata anciana Herminia con Anselmo El Matamulas. El veterano Paco Sagarzazu es uno de esos descubrimientos impagables, después de que este actor fuera tan desaprovechado en La familia Mata, donde le dieron un injusto matarile. Este primer episodio de la nueva andadura de Cuéntame fue un auténtico homenaje al cine de Berlanga, una astracanada coral que dibuja una España de anacronismos y paradojas. Contradicciones como las del personaje de Juan Echanove, un comunista que igual se enfrenta como se abraza a esos camaradas que le ocupan las tierras de la familia. Los años hacen madurar a Cuéntame y en estas últimas entregas le han rejuvenecido el aspecto.

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