Crónicas levantiscas

Juan Manuel Marqués Perales

Besos y látigos

EL pájaro que simboliza al PP es un charrán, según aclaró hace algunos meses su creador. Hay varias especies de estos elegantes láridos en la costa española, pero todas tardan más o menos el mismo tiempo en incubar sus huevos moteados sobre los guijarros: 21 días. El águila real, que los Reyes Católicos llevaron como escudo de la monarquía hispana, tarda algo más, unos 40 días. El embarazo de una gata consume unos 64 días y el de una perra, de 58 a 68 días. Charranes, águilas reales, gatos y perros serán concebidos y nacerán mientras nuestro Congreso consume todo este tiempo vital para esperar, simplemente, a que llegue el 3 de mayo y haya que convocar elecciones. Sinceramente, no se puede dar crédito a esta huelga de brazos caídos; mientras los espermatozoides dan en el blanco y dos gametos comienzan a multiplicarse como células madre, los líderes seguirán pendientes de las encuestas. Porque éstas, y no otra cuestión, decidirán si a algunos de ellos les tiemblan las piernas y se avienen a un pacto que, aunque malo, no será peor que el resultado electoral. Es lo que le ocurrió a Artur Mas. Iglesias no lo va a hacer porque se va a embolsar un garzón: el millón de votos de IU. Si fuese el PP, despedía a Rajoy, firmaba el mismo acuerdo Rivera-Sánchez y llamaba al PSOE a la suma. Y si no, Iglesias Dominador os entretendrá con besos y látigos, con melindres y embarazos.

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