Desde mi córner

Luis Carlos Peris

El Betis de la sinceridad, la coherencia y la honestidad

ESCUCHANDO a José Antonio Bosch, el bético se tranquiliza y, a la misma vez, abomina de tanto tiempo como soportó la incuria y la mentira. Escuchando al hombre que hoy maneja el paquete accionarial mayoritario se llega a la conclusión de que más que por mandato judicial obedece a una orden providencial y como caída del cielo. Y no sé, pero creo que todo esto adquiere una dimensión mayor por la falta de costumbre ante discursos así.

Escuchando a Bosch, que tiene además apellido emblemático en la historia de aquel Betis de Benito Villamarín, Del Sol, Areta, Ríos, Lasa... Digo que escuchando a Bosch se percibe con nitidez que las cosas en el Betis se están haciendo con pragmatismo y, sobre todo, con transparencia, que ya hay que ser sincero para confirmar que los médicos no dijeron la verdad o que al fútbol llega la gente con más propensión a meter la mano en la caja que a poner un solo euro.

Indudablemente, las cosas se están haciendo en el Real Betis Balompié como siempre debieran haberse hecho. Y es que hay que ver las mentiras con las que tanto se engatusó al bético por medio de un ciudadano que por manejar el cincuentaiuno por ciento llegó a creer que el Betis era suyo y que el cuarentainueve restante era un cero a la izquierda sin derecho no sólo a voto sino a ni siquiera recibir explicaciones a través de un régimen ciertamente bananero.

El bético no sólo se tranquiliza escuchando a Bosch; en mayor medida aún puede dormir tranquilo con la actitud de sus señorías manteniéndose firmes a sabiendas de que las cosas no cambiaron respecto al día aquél de julio en que se dictaron las medidas cautelares. Se escuchan, no obstante, ladridos incongruentes a ambos lados de la carretera, señal inequívoca de que este Betis que quisieron los béticos cabalga con la sinceridad, la honestidad y la coherencia por bandera.

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