Blindar a la mujer contra su agresor

ESTE año ha empezado mal. Fue el diagnóstico que hizo la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato, el mes pasado al referirse a los casos de violencia contra la mujer, que en el primer trimestre de 2014 ha presentado un dramático balance. Ya son 21 las víctimas mortales y una docena de huérfanos hasta la fecha debido a los ataques machistas. La intolerable escalada de crímenes ha encendido la luz de alarma en el Gobierno, y el departamento de Mato ha convenido desde hace semanas con los de Justicia e Interior la revisión a fondo de una norma, ya con diez años encima, que redunde en el blindaje de las mujeres frente a sus agresores. Las cifras son ya peores que las de 2013, y Mato, junto con los ministros Alberto Ruiz-Gallardón (Justicia) y Jorge Fernández (Interior) ha resuelto que ha sonado la hora de otorgar más poder a los juzgados especializados en violencia de género, por naturaleza y experiencia mucho más duros que los tribunales genéricos de lo penal: los primeros registran un 25% de absoluciones por quebrantamientos de medidas frente al 50% que conceden los segundos. No puede ser de otra forma. El trágico incremento del número de mujeres que han perdido la vida en lo que va de año a manos de sus parejas o ex parejas obliga a las autoridades no ya sólo a acometer, intensificar y desarrollar programas preventivos contra esta lacra, sino a adelantar a los agresores en potencia -cuando no a criminales puros y duros- que su futuro va a ser de lo más sombrío. No caben medias tintas ni mano blanda frente a este execrable fenómeno. Por eso son tan necesarios los cambios pertinentes en los procedimientos policial y jurídico, y merecen todo el respaldo y el apoyo de la sociedad, que más allá de la profunda conmoción que siente al tener noticia de un crimen de estas características debe reaccionar para que las cifras de las mujeres muertas por la violencia machista desciendan hasta quedar a cero. Sin tregua. Nuestra comunidad ha sufrido demasiado esta sangría. Andalucía registró el pasado año un total de 27.056 denuncias y once mujeres fueron asesinadas. Fue la región que más sufrió este tumor, que lejos de extirparse ha vuelto a dar dentelladas aún más destructoras en los primeros meses de 2014: hasta cuatro mujeres fueron asesinadas en menos de 48 horas el mes pasado, coincidiendo además en cercanía con la fecha emblemática del 8 de marzo, Día de la Mujer. Y el color de esta conmemoración no debe ser ni el rojo ni el negro. Por eso, todas las medidas tendentes a atajar la violencia machista deben ser aplaudidas. Pero, por encima de todo, respaldadas desde la colaboración y la implicación de todos.

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