las dos orillas

José Joaquín León

Brote verde en San Jerónimo

DICEN que los periódicos y los periodistas sólo dan malas noticias, como si tuviéramos la culpa de la crisis de Zapatero y los recortes de Rajoy. Por eso, es agradable publicar de vez en cuando una buena noticia para despistar. Esta semana, en Sevilla, hemos visto un brote verde. No es porque ganara el Betis en Getafe (lo estropeó contra el Granada), sino porque Renault ha anunciado que creará 250 puestos de trabajo más en su factoría de San Jerónimo para el año 2014, y que mantendrá los 2.250 que ahora tiene. Esto, más que un brote verde, en realidad, es un espejismo. O un milagro. Que una marca como Renault cree empleo, cuando leemos en los periódicos pesimistas que cada mes se venden menos coches, es ciertamente raro.

El mismo día que se publicó que Iberia echará a 4.500 trabajadores para hacer rentable su aviación, se supo que Renault creará 250 empleos en la factoría de San Jerónimo de Sevilla, a pesar de que se venden menos coches. Y no es sólo eso, pues el proyecto de la firma francesa contempla la creación de unos 1.300 puestos de trabajo en España, incluyendo las factorías de Valladolid y Palencia. Después del acuerdo alcanzado por la empresa con los representantes sindicales de UGT, CCOO y CCP (sindicato de cuadros), hay que llegar a la conclusión de que estos señores merecen un homenaje, aunque sólo sea por hacer lo contrario que los demás. Que una empresa cree más puestos de trabajo y que unos sindicatos consigan un acuerdo en tal sentido (que incluye más productividad) entra ya de lleno en el surrealismo laboral.

No parece que esto tenga algo que ver con las medidas de la reforma laboral del Gobierno, ni que sea una cortina de humo para la semana de la huelga general. El acuerdo se ha basado hacer la factoría más competitiva para conseguir nuevos productos y crear más puestos de trabajo. En esas condiciones, se espanta el fantasma de la deslocalización. O sea, que prefieren hacer las cosas en San Jerónimo que llevárselas a la gran puñeta. Pero para eso hay que hacerlas mejor. Y hay que tener una empresa que apueste por eso, claro, no por lo más cómodo, que es lo otro.

Si el brote verde de San Jerónimo se extendiera, otra Sevilla sería posible. En vez de discutirle a Zoido el precio del autobús de Tussam, en vez de apostar por los veladores como negocio, se podría dar otra imagen de la ciudad, que por cierto aún cuenta con otras industrias de verdad. Por desgracia, este caso de la Renault es excepcional, tanto que parece un espejismo en el desierto del paro, tanto que ni siquiera se atreve a salir un consejero de la Junta para atribuirse el mérito, tanto que hasta suena a inocentada. Las buenas noticias son tan raras que nos parecen increíbles.

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