El balcón

Ignacio / Martínez

Bruselas paga traidores

ALGO está cambiando. Por una vez y sin que sirva de precedente, la Comisión Europea ha tomado una decisión popular: ha impuesto un multa de casi 300 mil millones de pesetas a seis entidades financieras europeas y americanas por manipular durante cinco años índices por los que se compran productos financieros o se pagan préstamos e hipotecas. El resultado del tejemaneje era que ellos ganaban millones, que sus clientes perdían.

Sabíamos que la banca se aprovechaba de la barra libre de dinero barato del Banco Central Europeo para acaparar recursos que no llegaron a la economía real, y se desviaban a la rentable deuda pública. Hoy conocemos que ocho bancos se llamaban a diario para pedir favores como bajar o subir el tipo de derivados financieros vinculados al Euríbor o al yen japonés.

Sorprendentemente, un mercado tan grande y de tanto riesgo es fácil de manipular. La fórmula de cálculo está basada en opiniones sobre el tipo al que estarían dispuestas a prestarse dinero unas entidades a otras. Como no se sujeta a operaciones realizadas, la componenda está al alcance de cualquiera. Al parecer, nadie se había dado cuenta hasta ahora.

Dos de los ocho miembros del cártel se han librado de las sanciones por denunciar a los demás. Al contrario que Roma, Bruselas sí paga traidores: el británico Barclays y el suizo UBS también participaron en el tinglado, pero se han librado por ser los primeros en delatar su existencia y colaborar con las autoridades comunitarias. Las entidades multadas son dos británicas, dos americanas, una alemana y una francesa.

El actual sistema, como casi toda la legislación bancaria, deja mucho que desear. Por ejemplo, el Banco de España no tiene información fidedigna sobre el índice del Euríbor que publica a diario. Lo elabora una entidad privada, la Federación Bancaria Europea, y lo publica otra corporación particular, la agencia Reuters. Y estas sociedades no tienen obligación de explicar cómo obtienen sus datos, salvo que lo pida un juez. Los expertos avisan de que si el Euríbor se fijara realmente por las operaciones realizadas, su nivel sería mucho más alto que el actual. La música no es nueva. Lo mismo se dijo sobre la eliminación del suelo de las hipotecas o para aceptar la dación en pago. Ahora se vuelve a repetir que las primeras perjudicadas serían las personas con hipotecas, porque subirían de precio.

Como algo está cambiando, el presidente del Banco Central Europeo está pensando una batería de medidas para evitar un período prolongado de baja inflación y escaso crecimiento. Por ejemplo, cobrar a los bancos por sus depósitos en el BCE, una nueva rebaja de tipos u otra barra libre de liquidez a la banca, aunque en esta ocasión los créditos baratos tendrán que fluir hasta la economía real. Al menos eso dicen en Bruselas, donde todavía no han metido en cintura a los causantes de la crisis financiera mundial. Pero están en ello: ya pagan a los traidores.

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