Desde mi córner

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

El CSD amenaza, Rubiales ríe y Tebas se agobia

El lío que ha montado el Fuenlabrada tendría un final mejor con una bicefalia en armonía

Cuando en el puente de mando reina la división es complicado que los galeotes de turno remen al unísono y en la misma dirección. Aquel Pacto de Viana por el que Rubiales y Tebas fumaron una sospechosa pipa de la paz tenía trampa y ha bastado un lío como el montado por el Fuenlabrada para que la pipa se apague y el hacha de guerra vuelva a la superficie. Y todo bajo el parcial arbitraje de la mandamás del Consejo Superior de Deportes.

Luis Rubiales, un superviviente nato experto en quitarse obstáculos del camino de cualquier forma, tiene a Irene Lozano, presidenta del Consejo de Deportes, bailando en la palma de su mano, y ríe como el perro pulgoso viendo a su enemigo íntimo intentando taponar innumerables vías de agua. Vamos a ver cómo sale Javier Tebas de este fuego cruzado que de amigo no tiene un pelo, que aquí se aprovecha la menor coyuntura para segar la hierba que nace bajo los pies del rival.

Complicado laberinto, el que más de la selva que rodea al jefe del fútbol profesional, agravado por la circunstancia de la vinculación laboral de su hijo con el club que originó este tsunami. Todo sería más sencillo de resolver si desde la Federación no se mirase con el rabillo del ojo al fútbol profesional. Sin duda alguna, hasta el Consejo Superior de Deportes obraría de forma distinta, tan distinta que Tebas no caería en ese insulto que es una acusación de deslealtad.

Se sabía desde el recital de marrones del lunes que este caso tendría largo recorrido, pero lo cierto es que está dando más de sí de cuanto hubiésemos imaginado. Y el final ¿para cuándo y cómo? No hay en estos momentos una bola en la que escudriñar cómo y cuándo acabará tamaño culebrón. Paralelamente, cada encartado arrima el ascua a su sardina y, las cosas que puede el fútbol, hasta una guerra entre alcaldes se ha desencadenado, y de forma encarnizada, oiga.

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