La esquina

josé / aguilar

Candidatos en la pasarela

LOS tres candidatos a la Secretaría General del PSOE celebrarán un solo debate, el próximo lunes, en la sede federal, con exposición de sus propuestas y preguntas de los asistentes.

Quizás sea la mejor oportunidad para conocer al fin cuáles son sus respectivas posiciones sobre lo que defienden para el partido y para el país. Porque hasta ahora no las conocen ni los ciudadanos ni los propios militantes, llamados a ejercer directamente, por vez primera, el derecho soberano a autodeterminarse: a decidir con su voto a quién encomiendan el destino de su partido.

No se conocen sus proyectos porque no han sido capaces de explicarlos. A día de hoy lo que han ofrecido no ha sido más que un catálogo de vaguedades y/o ambigüedades y hermosas promesas de renovación y cambio inconcreto. Como si pidieran a sus compañeros una profesión de fe incondicional en su liderazgo. Los únicos debates materializados han girado sobre el número de avales conseguidos, las supuestas presiones a los avalistas y la no menos supuesta independencia de cada cual. Basurilla orgánica, se podría decir. ¡Si hasta se ha llegado a discutir acerca del atractivo personal de los tres contendientes! Más bajo no se podía caer...

Sería terrible que Sánchez, Madina y Pérez Tapias no estén diciendo nada porque no tengan nada que decir. Una auténtica desolación. El caso es que no se pronuncian sobre qué rumbo proponen que tome el socialismo nacional en estado de desconcierto ni, peor aún, qué debe hacer España con su crisis económica y social, el empobrecimiento y la desigualdad, la deslegitimación de las instituciones, la reforma de la Constitución o el conflicto de Cataluña. O no lo saben muy bien o prefieren no exponerlo para granjearse el máximo de votos de los militantes sin arriesgar sus posibilidades disgustando a algunos con planteamientos claros y rotundos.

Lo malo es que no estamos hablando de un pequeño grupo político impelido a mirarse el ombligo porque no puede aspirar a otra cosa y a disputar el poder interno porque el poder en la sociedad le resulta objetivamente inalcanzable. Estamos hablando del gran partido del verdadero Pablo Iglesias, el que más tiempo ha gobernado el país en democracia y el único que podría relevar al PP y evitar la eternización del centroderecha. Podría, sí, pero a condición de quererlo. Demostraría no quererlo si no es capaz de encontrar un líder sólido con algunas ideas. Las que sean.

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