Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Caras

PERO ¿quién demonios es Pedro Marín? se preguntaba más de un veinteañero el otro lunes. Arturo Valls hizo resucitar, con reacción de carcajadas, a uno de los más sorprendentes protagonistas del fenómeno fan tipo Super Pop de los años 80, con hombreras imposibles, traje de domador y mirada bizca. Así se presentaba en Aplauso aquel efímero ídolo de mocosas de la generación de Iván, del primer Miguel Bosé (Marín era presidente del club de fans del hijo de Dominguín) y de los Pecos. Javier, uno de los miembros de aquel lánguido dúo, también ha sido rescatado para Tu cara me suena, en la peor interpretación de la otra noche. Un reto demasiado grande convertir en Sergio Dalma a la voz más en falsete que vieron los siglos desde los Bee Gees. Tanto las buenas interpretaciones como las malas son capaces de atraer al espectador. Es el logro de un espectáculo que se mantiene arriba y en el que la caracterización es uno de sus fuertes.

El ambiente de fiesta de disfraces de fin de curso, entre la parodia, el travestismo y la recreación, es lo que convierte a Tu cara me suena en uno de los musicales más entretenidos de estos años de gorgoritos televisados. Antena 3 y la productora Gestmusic han tenido claro que para que estas caras sigan sonando y se sigan viendo debían repetir la fórmula que convirtió a este espacio en un imprevisto pelotazo. Repiten al dedillo jurado, presentador y Santiago Segura como imprescindible animador de las estiradas galas. Y en cada concursante han buscado un clon de la anterior edición: Valls imita a Josema Yuste, María del Monte, con el primer Georgie Dann gitano de la historia, suple a Sylvia Pantoja y Roko a la potente Angy Fernández. Mientras funcione, no van a alterar la biblia ni una coma. Si han plantado cara al misil de La que se avecina, las caras van a sonar para rato. Hasta que rocen la combustión.

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