Influirá en las agrupaciones de Sevilla que hayan quitado el peaje?", se pregunta en portada la revista Carnavalero. La publicación -que yo sepa- no existe, existe únicamente la retranca de diseñar su cubierta y sumario, como manera aguda de criticar desde el carnaval al carnaval gadita, con sus preliminares, sus ofendiditos, sus contraltos, sus feministas… y sus sevillanos (correrán extraños vientos cuando aquel carnaval deje de reírse de sí mismo al verse reflejado en La Caleta). Esa pregunta, guasona y genial, juega con la escisión universal atribuida al poeta Fernando Villalón: "El mundo se divide en dos partes: Sevilla y Cádiz". Salvo para cenutrios, dicho gran cisma es un punto de encuentro, no de aversión obtusa entre sevillanos y gaditanos; las diferencias entre Cádiz y Sevilla son, además de deseables, admiradas por las gentes de una y otra ciudad.

Como ya se habrán dado cuenta, son cada vez más las agrupaciones sevillanas que se inscriben para actuar en el Falla. Este año han ido un coro, 11 chirigotas, 15 comparsas y un cuarteto. Tela. Eso sin contar los romanceros y otras escaramuzas verbales e ilegales (leía el otro día que el inquieto escritor Eduardo Cruz Arcillona ya tiene compuestas sus cuartetas) y las migraciones febriles y febreriles de sevillanos para gozar de la fiesta en la calle. Al final va a ser verdad que el que hayan quitado el peaje va a influir. La afición de Sevilla al Carnaval de Cádiz también se nota en que ya están pegados los carteles de El Falla en Sevilla, o en que cada año montan el tangai en el Altozano, o en que en la portada digital de este su diario tienen el Diario del Carnaval y la retransmisión en directo desde el Falla. La generalización y espectacularización del COAC sobrepasa a Sevilla, pero la contiene con especial énfasis. Aquí, los jartibles del concurso y de la calle existen desde hace décadas, pero crecen año a año.

Al igual que el Carnaval de Cádiz se ha andalucizado (válgame el palabro), primero vía Canal Sur y después con las redes, el carnaval de muchos pueblos y ciudades andaluzas se ha gaditanizado. Y es una pena, pues disuelve la riqueza de Don Carnal. No queda rastro en la ciudad de murgas alamedienses ni tampoco una+ versión evolucionada (hay humoristas, y ya). En muchos pueblos, concejales lumbreras convocan concursos de cupleses, en vez de uno con los sones del lugar. El carnaval aquí y ahora es de prestado, pero hay un rasgo identitario sevillano indiscutible (repasen la entrevista que el antropólogo David Florido dio hace unos domingos a Luis Sánchez-Moliní) que confirma que el carnaval gaditano nos los tomamos como propio: la polarización. Lo mismo que hay capillitas y anticapillitas, ya hay carnavaleros y anticarnavaleros. Y muy seguidos. Sevilla pura.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios