Carreteras de la muerte

El accidente de los cinco trabajadores muertos ocurrió en un tramo de carretera peligroso y tercermundista

Unos casos de accidentes y sucesos son más mediáticos que otros, por razones que no siempre dependen de su importancia. También están los intereses políticos y otros aspectos que confluyen. Sorprende que el caso de los cinco trabajadores muertos en la carretera A-394, en el tramo de Arahal a Utrera, sólo haya tenido repercusión en los primeros días, cuando es un caso con aspectos pendientes de resolver. Y cuando es el accidente con más muertos ocurrido en las carreteras sevillanas en los últimos 15 años. Fallecieron cinco trabajadores, con edades comprendidas entre 19 y 48 años, que han dejado destrozadas a sus familias de Las Cabezas de San Juan.

Es posible que ya no interese recordar algunas circunstancias. La principal es que el accidente ocurrió en un tramo de carretera peligroso y tercermundista. Un tramo que quizá sería de autovía si las infraestructuras andaluzas no hubieran sufrido un parón. Tener buenas carreteras también es calidad de vida y bienestar social.

Por mucho que Pere Navarro baje los límites de velocidad de 100 kilómetros por hora a 90, está claro que la solución más ventajosa pasa por aliviar rutas de alto riesgo. Murieron en una de las dos principales carreteras de la muerte que existen en la provincia de Sevilla, junto con el tramo de la autovía inconclusa de la A-4 entre El Cuervo y Dos Hermanas.

La carretera en la que han fallecido estos cinco trabajadores debería ser autovía. La antigua N-333, que enlazaba desde Écija a Jerez, fue sustituida por dos carreteras andaluzas: la A-394 y la A-364. Ahora la A-394 se utiliza en los tránsitos desde Málaga y Granada por la A-92 para acortar kilómetros hacia Utrera y la autopista de peaje AP 4 a Cádiz sin pasar por Sevilla. Mientras que la A-364 conecta la A-92 con Écija, tras pasar por Marchena, y con la A-4 en dirección a Córdoba y Madrid. Son carreteras por las que circulan muchos camiones. En su historial hay un rosario de víctimas mortales en la última década. En resumen: han muerto en una carretera que no es tan secundaria como dicen, sino que es como un by pass para enlazar tres de las principales autopistas y autovías de Andalucía occidental y oriental.

A lo cual se añaden las condiciones laborales de los trabajadores de las vías del AVE subcontratados, que volvían de trabajar de madrugada. Y los detalles que desconocemos de un camionero que circulaba a hora temprana, y que al parecer invadió el carril contrario antes de la colisión frontal con la furgoneta. Todos los elementos llevan a lo mismo: es un accidente propio de una región subdesarrollada.

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