La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

De Casa Labra a hamburguesería

Si se consumara un Gobierno con ministros de Podemos Sánchez habrá llevado el PSOE a su punto más bajo

Un personaje intelectualmente inconsistente, políticamente poco de fiar, adicto a la mentira, egoísta y megalómano además de rencoroso y vengativo, acomplejado porque su ego hinchado no le impide ser consciente de sus carencias culturales, limitaciones intelectuales y endeblez política, que ha convertido su capacidad de resistencia en su mayor virtud, puede arrastrar al PSOE al punto más bajo de su historia democrática en el caso de que se confirmen sus pactos -ministerios incluidos- con Unidas Podemos. Sería algo histórico en sentido negativo: un Gobierno formado por possocialistas y poscomunistas, enemigos irreconciliables desde hace, mira por donde, justo un siglo. Ruptura que Fernando de los Ríos -tengo la convicción de que ni Sánchez ni su camarilla con Carmen Calvo al frente tienen idea de quien fue ni de los valores que representó- reflejó en su libro Mi viaje a la Rusia sovietista en 1921 (ya lo sé, ya lo sé, el pos-PSOE de Sánchez es más de Juego de tronos).

Evidentemente ni Sánchez es socialista en la tradición más noble de la palabra ni Iglesias es comunista en el más negro. Del PSOE histórico, con su quiebro socialdemócrata iniciado en Suresnes, al actual va la misma distancia que separa la taberna restaurante Casa Labra de la calle Tetuán de Madrid en la que Pablo Iglesias fundó el PSOE a una hamburguesería de un centro comercial. Y Unidas Podemos es un mejunje de populismo y de un comunismo al que le da reparo llamarse así; por eso se camufló primero en Izquierda Unida y después, reducido ya a una piltrafa lo que fue "el partido" por excelencia, se diluyó en Unidos Podemos con Garzón haciendo de Crispín del Capitán Trueno Iglesias.

Socialistas y comunistas han pactado en gobiernos municipales o regionales pero nunca en el de la nación. Si se consuma un Gobierno con ministros de Unidas Podemos Sánchez habrá llevado el PSOE a su punto más bajo e Iglesias habrá logrado el éxito de su vida. A nadie engaña la añagaza de que Pablo -frente a quien Sánchez se siente tan débil en el escenario político como un guaperas sin seso frente a un buen actor- se quede fuera: estará dentro manejando a sus fieles supervivientes de varias purgas. Ayer Sánchez discurseó pintando un país de rosas (si él gobierna) y de espinas (si no lo hace) sin cerrar -que se supiera- el acuerdo con Podemos. ¿Lo bloqueará el PSOE al final yendo a elecciones o se rendirá a Iglesias?

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