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La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Casado es el demonio

Pablo Casado ha sido demonizado por nombrar el humanismo cristiano y la defensa de la vida

Pablo Casado ha aludido a dos principios malditos -humanismo cristiano y defensa de la vida- e inmediatamente ha sido tachado por la izquierda de extrema derecha. No debería preocuparle porque para Sánchez también Albert Rivera es extrema derecha. Más debería hacerlo que la tendencia democristiana y la defensa de la vida sean principios malditos también en su partido. Por lo visto la derecha moderna e inequívocamente democrática tiene que ser la ultra liberal del fundamentalismo del libre mercado, los tecnócratas sin más valores que la eficacia económica (al precio de aplastar a los más débiles) ni más ética que las encuestas. La que representa Soraya: una derecha ciegamente olvidada de todo valor humano y extraña a las ciencias humanas cuya emergencia, como ayer les recordaba, intuyó hace 40 años Pasolini. Mucho antes, en 1933, ya observaba Wilhelm Reich que "las aspiraciones sociales han difuminado, aunque no sea más que un poco, las fronteras ideológicas de las distintas clases sociales".

85 años después estas fronteras prácticamente han desaparecido y los partidos tradicionales buscan desesperadamente marcas que los diferencien frente a sus electores (el PSOE agitando la momia franquista, el PP intentando reinventarse dando por muerta tanto la socialdemocracia rival como la democracia cristiana propia) mientras a su derecha e izquierda surgen movimientos populistas que pretenden resucitar ideologías pos totalitarias aprovechando la globalización del malestar.

PSOE y PP parecen haber olvidado las sensatas palabras del Nobel de Economía Stiglitz: "El verdadero debate hoy en día gira en torno a encontrar el balance correcto entre el mercado y el gobierno". Y han convertido la política en gestión de imagen, espectáculo banal -sin ideas- con las televisiones y las redes como escenario y los asesores de imagen sustituyendo a los intelectuales que les servían de apoyo teórico y referente ético. Beau Sánchez lo representa bien. Pasolini otra vez: "el nuevo orden social no quiere buenos ciudadanos, sino buenos consumidores". Por eso, además de por caer sobre él la larga y fea sombra de Aznar, Casado ha sido demonizado como radical de extrema derecha por nombrar el humanismo cristiano y la defensa de la vida. Y lo ha sido por la izquierda y por muchos de los suyos, porque a la mayoría de los votantes del PP ambas cosas les importan tan poco como a los del PSOE.

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