La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Catedrales, giraldas y gallinas

Abre ahora Ochoa desplegando sus banderas azules y blancas de catedrales, giraldas y gallinas

Sixtina, San Pedro, foros, Borghese, Trevi, si, ya... Pero Roma también es el Caffè Greco que abre sus puertas desde el siglo XVIII en Vía Condotti, y el Babington's Tea Room de Piazza di Spagna, y los cafés de San Eustachio y Tazza D' Oro, y los rigatoni democratici de la Hostaria Capo de' Fero del Trastevere, y el bar Rosati de Piazza del Popolo, y el cine Farnese de Campo dei Fiori que pronto cumplirá el siglo y el Adriano de Piazza Cavour que ha cumplido 122 años.

Notre Dame, Louvre, Grand Palais, Orsay, Sainte Chapelle, si, ya… Pero París es también los cafés, restaurantes, librerías y cines De Flore, Aux Deux Magots, La Rotonde, La Procope, el bar de los jardines del Museo Rodin, Polidor, Shakespeare & Co., Cagliani, les bouquinistes, La Pagode, Luxor o Max Linder.

Torre, British, Tate, National Gallery, Westminster, si, ya… Pero Londres es también, o incluso sobre todo, Regent's Park, cabinas rojas, Covent Garden, The George Inn, St Jame's Park, autobuses de dos pisos, Royal Drury Lane, fish and chips, Harrod's, Red Lion, James Smith & Son, Twining's, Hyde Park, Floris, Fortnum & Mason, Her Majesty's, musicales, Holland Park, London Palladium o Peter Pan en Kensington Gardens…Y Sevilla es también Ochoa, que abre mañana.

Tras el confinamiento abrió pronto La Campana, la joya de 1885. Y con ella renació un poco la ciudad que siento más mía. Ahora abre Ochoa y renace otro trozo mío, nuestro, de Sevilla desplegando sus banderas azules y blancas de catedrales, giraldas y gallinas. Una ciudad es más que sus monumentos. Más que piedras e historia. Es memoria y vida. O vida de la memoria. Poder ir donde tantas veces se fue. Llevar nuestros nietos donde nos llevaron nuestros padres y a ellos nuestros abuelos. No pasado muerto sino presente vivo que ancla los recuerdos a sitios, sabores y formas concretos.

Mal de anclajes de recuerdos y de puertos donde pueda guarecerse la memoria andamos en Sevilla. Teatros, cines, mercados, comercios, tiendas de música, cafés, tabernas, librerías, restaurantes... Hemos perdido casi todo nuestro patrimonio de la vida cotidiana. Por eso es tan buena noticia que Ochoa vuelva a abrir las puertas que se abrieron por primera vez en 1910. Irán a felicitarla La Campana, Ferrer, El Cronómetro y Maquedano. Reunión de centenarios que hacen, como escribía el compañero Carlos Navarro, que Sierpes se parezca a Sierpes.

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