Visto y oído

Antonio / Sempere

Caviar

QUÉ fácil soy. Bastó con que los compañeros de Días de cine abriesen su edición con un fragmento del musical Trabajos de amor perdidos, dirigido por Kenneth Branagh en 2000, para que caer rendido. Fue escuchar la melodía de Cole Porter, y entré en trance. Gerardo Sánchez, el director del programa, estableció la pauta de que varios fragmentos de películas unidas temáticamente sirviesen de cortinillas entre los distintos reportajes. Con el pretexto del 60 aniversario de Un americano en París, entre pieza y pieza pudimos ver bailando y cantando a Fred Astaire y Ginger Rogers, a Gene Kelly y Leslie Caron, además de asistir a una preciosa reivindicación del musical de Vincente Minelli, con imágenes de archivo en las que el propio director explicaba la génesis del proyecto. Se habló de iluminación, puesta en escena, de su manera de rodar con una sola cámara para no molestar a los bailarines y seguir sus pasos.

Antes habíamos tenido ocasión de ver la defensa de Anonymous, en un lúcido trabajo que en realidad era una contracrítica. Habíamos desentrañado las costuras de London Boulevard, presentada inteligentemente como la antiversión de El guardaespaldas. Viajamos con Alejo Moreno al Festival de Cine de Sevilla, que con su sorna habitual nos contó entre otras muchas perlas cómo lo último de Béla Tarr induce al suicidio. Entretanto, y mientras pasamos página, nos encontramos con más George Gershwin, más Cole Porter, más delicias.

Así, cuando nos quisimos dar cuenta, llegó el final. Por cierto, que cronómetro en mano comprobamos cómo los acostumbrados sesenta minutos de programa se quedaron en cuarenta y cinco. De pura delicatessen, eso sí. Aunque para caviar, el musical de pequeño formato Passing Strange dirigido por Spike Lee que La 2 programó el domingo. Qué voces.

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