Visto y oído

Antonio / Sempere

Chico y Rita

IMAGINO que a algunos les pasaría lo que a mí, y al leer los créditos de la película Chico y Rita se sorprenderían con el hecho de que no hubiese dos, sino tres directores. A Mariscal y Trueba se sumaba Tono Errando. Hermano de Javier Mariscal, que resulta que es Javier Errando Mariscal, de los Errando de toda la vida, esa familia numerosa cuyos hijos salieron tan artistas. A nadie se le ocurriría colocar a Errando en los rótulos de promoción de la película. Lo que vende es la marca Mariscal. Tanto como la marca Trueba.

Esto me recuerda otra película que, como Chico y Rita, ganó el Goya, en este caso al mejor documental, en la que se empleó otra marca reconocible, la de Pascual Maragall, para lanzar el proyecto. Por supuesto que la enfermedad del Alzheimer que padece el ex presidente catalán merece todos los respetos, pero no es menos cierto que fue su marca, su apellido, el que posibilitó que fuese directamente al escaparate del festival donostiarra en su sección oficial, y no un día cualquiera, sino el domingo, la jornada más mediática.

Esta semana se estrena Cuidadores, una película documental que se rodó precisamente en San Sebastián, y en la que se muestran trocitos de vida de enfermos de alzheimer y de sus familiares más directos. La película de Óskar Tejedor está rodada en 35 milímetros, es cine en toda regla, llega directa al corazón, y desde luego que a quien suscribe le arrancó lágrimas y algo más.

Pero es más que probable que esta cinta pase bastante desapercibida. Por falta de una marca reconocible. Y eso que nada más la banda sonora escrita para la ocasión por Pascal Gaigne es de esas que sobrecogen. Para salir de dudas, pregunté por curiosidad a su realizador si había presentado a tiempo su trabajo al festival donostiarra. Me contestó que sí. A él no le quedaba duda. La marca había vencido.

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