Las dos orillas

José Joaquín León

Los Chinitos

SI estuviéramos en otros tiempos, en el siglo XVI por ejemplo, ya existiría en Sevilla la cofradía de Los Chinitos. En aquellos tiempos todo colectivo de gremio, nacionalidad o región que llegaba a Sevilla y vivía aquí se aglutinaba en torno a una cofradía, como mejor forma de integrarse en la ciudad. A veces incluso era el medio de contar con un hospital que los atendiera, pues entonces no existía el SAS, ni te daban facturas informativas para asustarte con el gasto que has causado.

Siendo así las cosas, es sabido que los esclavos negros dieron origen a la cofradía de Los Negritos, en cuya fundación colaboró el cardenal Gonzalo de Mena. Pero hoy en día, en la Ronda, desde la capilla de los Negritos por toda la acera, y por la de enfrente también, todas las nuevas tiendas son del gremio de los chinos. Y sin embargo a ningún cardenal amigo, ni siquiera a algún arzobispo, se le ha ocurrido fomentar la creación de una cofradía de Los Chinitos, para hacer apostolado. Es una carencia en una ciudad donde se han creado hermandades más raras, sin que nadie se extrañe.

Se nos podrá decir que los chinitos no son católicos, apostólicos y aún menos romanos, pues ninguno ha salido de armao en la Macarena. Bueno, pero según. Habrá de todo. ¿No se pedía antes en el Domund con huchas de chinitos y de negritos? El Papa ha protestado más de una vez por la persecución que sufren los cristianos en China. Las cifras oficiales dicen que hay cinco millones de chinos católicos, pero otras fuentes estiman que son 12 millones. O sea, que hay más católicos en China que en Andalucía. Pero además, aunque no los hubiera, siempre se les podría convertir, ¿o desde Colón en adelante no se convirtió a toda la América hispana, al modo de Fray Bartolomé?

Pues ahora esa América hispana es la reserva espiritual de Occidente, una vez que aquí se puso de moda lo laico. Por si no lo saben, es un dato verídico, que los peruanos emigrantes cuentan ya en Madrid con tres hermandades del Cristo de los Milagros, que salieron recientemente con sus respectivas procesiones. Si en Sevilla hubiera tantos peruanos como chinos, alguna cofradía más tendríamos.

Se dice que los chinos nunca mueren, o al menos no ponen esquelas, y otras fantasías así. Pero lo cierto es que los chinos son también sensibles a nuestra Semana Santa y han contribuido a su progreso. ¿O quién puso de moda las sillitas para aliviar el cansancio en las bullas? Los chinos incluso han sustituido a los imagineros de Olot en la elaboración de figuras religiosas baratas. Así que ya están haciendo méritos. Sólo falta que Adolfo Arenas nombre un delegado del Consejo de Cofradías para que los anime a fundar la décima del Miércoles Santo. O la undécima, nunca se sabe.

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