Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Cierre gozoso de un curso especialmente duro

FELIZMENTE se arría el telón en Heliópolis. Será a las seis de la tarde con los mercurios en las nubes. Incomprensiblemente, el horario unificado no es el más idóneo, ni siquiera el más normal, pero de los que manejan el fútbol nuestro siempre se espera lo menos comprensible. Final feliz de un curso duro, muy duro, con heridos en las cunetas y con Pepe Mel definitivamente glorificado y hasta convertido en leyenda verde que te quiero verde.

Sólo el honor se juega esta tarde el Betis aunque no quiere decirse que vaya a perder la honra en caso de derrota. Llega un equipo tan apreciado como el Sporting para asirse desesperadamente a un ascenso directo que mereció de sobras a través de una temporada más que brillante. Sólo le vale ganar y esperar a ver qué ocurre en Montilivi. No depende de sí mismo y lo más probable es que haya de fiarlo todo a esa especie de ruleta rusa que es la promoción.

Espera el Betis con todo hecho y la cabeza ya puesta en planificar el próximo curso. Ha empezado el baile de nombres con posible destino heliopolitano y rumores de descartes que parecen numerosos. El Betis, aun habiendo sido el mejor de la categoría, sobre todo por su excepcional segunda vuelta, ha mostrado unas carencias que en Primera no son admisibles, por lo que los procesos migratorios en su vestuario se presumen rayanos en lo multitudinario.

Volviendo al pleito de hoy, muchos se han entretenido estos días en recordar aquel Betis-Sporting de la primavera del 97, pero no parece que tengan mucho que ver. Entonces el motor fue movido por ese cainismo que aflora periódicamente en el fútbol según Sevilla, lo que hoy no se da. Además, entonces fue decisivo para la salvación astur y hoy no parece que vaya a ser suficiente. Que pase lo que tenga que pasar, pero telón arriado y a ver si esa planificación es la adecuada.

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