La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Concentración sevillana de santidad

21 de mayo de 1883: Marcelo Spínola celebra en presencia de Ángela de la Cruz una misa por el padre Torres Padilla

Ceremonia singular fue la celebrada en la casa matriz de las Hermanas de la Cruz -entonces, en la calle Cervantes- el 21 de mayo de 1883. Presidía el arzobispo de Sevilla, hoy Beato y de seguro no dentro de mucho santo, Marcelo Spínola. Asistía la fundadora de las Hermanas de la Cruz, hoy santa, Ángela de la Cruz. Y se oficiaba en memoria del padre José Torres Padilla, declarado Venerable por el papa Francisco el pasado sábado, exactamente 139 años después de aquel día.

Se debía aquella concentración de santidad -una monja que sería proclamada santa primero por el pueblo de Sevilla y después por Roma en 2003, un arzobispo con fama de santidad proclamado beato en 1987 y un sacerdote también con fama de santidad que la Iglesia acaba de reconocer como venerable- a la voluntad de Santa Ángela, de la que el padre Torres había sido confesor, director espiritual y apoyo fundamental para la fundación de las Hermanas la Cruz desde las primeras intuiciones de Ángela de "hacerse pobre con los pobres para llevarlos a Cristo" sin ofender su pobreza -una igual ayudando a sus iguales siguiendo radicalmente lo que San Pablo dice de Cristo en la carta a los filipenses: "Se despojó de su rango pasando por uno de tantos… actuando como un hombre cualquiera"- hasta la misa que ofició en Santa Paula el 2 de agosto de 1875, primera jornada de santo trabajo de Ángela y las tres primeras hermanas de la Cruz, y la aprobación del instituto el 5 de abril de 1876. Otro abril, dos años más tarde, fallecía el padre Torres. El 30 de abril de 1883, cinco años después, sor Ángela solicitó y obtuvo el traslado de sus restos a la casa matriz de las Hermanas de la Cruz. Allí fue donde, el 21 de mayo, se celebró esta singular ceremonia en memoria del alma de un sacerdote hoy venerable, presidida por un arzobispo hoy beato y por una religiosa hoy santa.

Apóstol de la caridad, además de santero, llamaban al padre Torres Padilla, arzobispo mendigo a Spínola y madre de los pobres a santa Ángela. A los tres les une la frase de San Agustín -"La medida del amor es un amor sin medida"- que el cardenal Amigo citó en la carta pastoral escrita ante la canonización de Ángela de la Cruz. Santidad en tiempos difíciles para la Iglesia y la religión (las vidas de Torres, Spínola y Ángela de la Cruz abarcan de 1811 a 1932), pero no para quienes hacen de Dios y del amor sin medida su regla de vida.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios