La tribuna económica

Rogelio / Velasco

Consumo, ahorro y ajustes en la actividad

LOS datos del tercer trimestre sobre la economía española publicados por el INE esta semana ofrecen un preciso escenario del intenso ajuste que la economía está experimentando.

La renta disponible de las familias ha sufrido una contracción del 1,6% respecto del mismo trimestre del año anterior. Básicamente, las transferencias por desempleo -que el pasado año sumaron 30.000 millones de euros- no pudieron compensar la disminución de la renta familiar derivada de la intensa pérdida de empleo. Hay que añadir, adicionalmente, que sobre la misma renta disponible y sobre el patrimonio, los impuestos se elevaron casi 5 puntos porcentuales.

A pesar de la reducción en la renta disponible, la tasa de ahorro se incrementó hasta el 19% sobre la misma magnitud, duplicando la cifra de hace un año. Este incremento es uno de los que mejor reflejan la intensidad del ajuste y la adaptación de las familias españolas ante la crisis. Para alcanzar esa tasa de ahorro, las familias han modificado radicalmente sus pautas de ahorro, inversión y consumo. El consumo privado se redujo en el mismo periodo por encima del 6%, mientras que la inversión se desplomó casi un 30%.

La elevada tasa de ahorro familiar -la mayor desde 2000- posiblemente continúe incrementándose algo más durante el presente año, al menos por tres motivos. Primero, y sobre todo, porque la sensación de inseguridad sobre el futuro económico vuelve muy conservadoras a todas las familias. Segundo, las restricciones de crédito impiden materializar el ahorro acumulado en bienes y en viviendas. Tercero, a finales de año los tipos de interés serán más elevados que los que hoy tenemos, añadiendo algún incentivo al ahorro.

Pero este intenso ajuste de las familias, con efectos muy fuertes sobre el consumo y la actividad económica, presenta aspectos positivos y que, en todo caso, es necesario que se produzcan para hacer sostenible la actividad de la economía. El aumento del ahorro está impulsando los depósitos bancarios. Éste es un dato clave para que el sistema financiero ajuste los desequilibrios, contraídos con la banca europea durante los años de gran expansión. El ahorro español no era suficiente para financiar nuestro crecimiento y los préstamos contraídos por la banca española con la europea hay que devolverlos.

El que la mejora en los desequilibrios de la banca española vaya a repercutir en la política de créditos que hasta ahora está siguiendo es una incógnita que sólo se desvelará en los dos próximos trimestres, cuando los datos de actividad confirmen o no la recuperación.

Por su parte, las empresas también están realizando un considerable ajuste financiero y las AAPP continúan absorbiendo buena parte del ahorro liberado para financiar los planes de gasto público.

En conjunto, el déficit de España con el exterior se va a reducir hasta el 3,6% del PIB al mes de diciembre pasado, una cifra financiable sin riesgo alguno. El equilibrio externo, pues, se está restableciendo. Pero sólo la recomposición de las relaciones entre ahorro público, ahorro privado, consumo e inversión, permitirán restablecer el equilibrio interno necesario para el sostenimiento del crecimiento a medio plazo.

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