Antonio montero alcaide

Escritor

Contrastes sevillanos y algo más

Las comparaciones siempre son relativas y los contrastes son y no son lo que parecen

Toda fortuna, al cabo, es relativa. Como toda pobreza. Si es que no se confunde el igualitarismo con la equidad. No obstante, puestos a ser iguales, pretensión tan utópica como inconveniente, mejor ricos que pobres en una mayúscula ronda de café para todos.

Aunque vaya contra cierta elegancia social hablar de dinero, la comparación de la renta media bruta por municipios sevillanos revela marcados contrastes provinciales. Con ingresos referidos al año 2015, Tomares es el pueblo más rico de Sevilla y de Andalucía en su conjunto, por sus más de 32.000 euros. Si bien, ya se dijo, toda comparación es relativa porque el municipio con mayor renta de España, Pozuelo de Alarcón, duplica de sobra, con unos 70.000 euros, la renta de Tomares. No sólo destaca en Sevilla este municipio del Aljarafe, sino que otras siete localidades de esa comarca lo hacen de igual modo y se alinean en la selección de pueblos sevillanos, con más de 1.000 habitantes, de más alta renta. Ahí están Espartinas, Castilleja de Guzmán, Valencina de la Concepción, Mairena del Aljarafe, Bormujos, Gines y Gelves.

Además de a la relatividad, las comparaciones llevan a los contrastes porque la Sierra Sur de Sevilla reúne, en sentido opuesto, buena parte de los municipios con rentas medias más bajas. VIllanueva de San Juan, con menos de 13.000 euros, es el pueblo de Sevilla con renta menor, pero con cortas diferencias también figuran en este pelotón de cola Marinaleda, Los Corrales, Badolatosa, La Lantejuela, Algámitas o Martín de la Jara.

Así las cosas, puesto que cabe medir la felicidad humana -otra cosa es cómo se haga-, no estaría de más indagar sobre si tan acentuada diferencia se relaciona con el grado de felicidad de los villanoveños, afincados en una altitud próxima a los 500 metros, en las estribaciones de la Sierra Sur, con fabulosos miradores ante el valle del río Corbones; o de los tomareños, en el menos aéreo pero bien ventilado escarpe del Aljarafe, de 78 metros de altitud y en el área metropolitana de Sevilla, a unos tan cortos como largos cuatro kilómetros de la capital.

Decía Groucho Marx, con su proverbial ingenio, que "la felicidad está hecha de pequeñas cosas: un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna…". Mientras que Karl Marx -no se confundan-, agarrado a su sociología y relativismo militantes, pensaba que una casa podía ser grande o pequeña pero, si las de alrededor también eran pequeñas, todos los habitantes las tendrían por buenas moradas; en tanto que, levantado un palacio junto a una casa pequeña, ésta quedaría reducida a cabaña. Hasta el rey de Bután, acuciado por la pobreza de ese país asiático, propuso un índice de Felicidad Interna Bruta (FNB) que diera al traste con el Producto Interno Bruto (PIB).

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