La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Corona de Adviento sevillana

La cálida luz del rostro la Virgen de la Presentación es la primera vela encendida en la corona de Adviento sevillana

En el coro bajo de la Magdalena, la Virgen de la Presentación. Contemplarla situándose tras ella, ante la puerta grande de la parroquia, es una silenciosa apoteosis barroca, un Magníficat de Bach bordado, cincelado, esculpido, pintado y erigido: el espléndido manto de Juan Manuel rematado por la elegante y original corona "de los aventadores" y como fondo la nave central de la grandiosa fábrica alzada por Leonardo de Figueroa, la dorada trompetería del soberbio retablo mayor, los muros vestidos por las pinturas de Lucas Valdés y Clemente de Torres, y la aspiración al cielo de la altísima cúpula coronada por un sol. Las tres edades que han hecho nuestra Semana Santa están representadas: el barroco en la fábrica de la parroquia, sus pinturas y su retablo, el romanticismo en la Virgen esculpida en 1839 por Juan de Astorga y el regionalismo en el manto juanmanuelino.

Es hermosa su advocación que recuerda la presentación de la Virgen niña en el Templo y evoca a la antigua Hermandad de la Presentación de Nuestra Señora fundada en 1571 por los mulatos. Pero, al igual que la modesta, discreta, dulce y joven Virgen de la Presentación soporta con agradecida mansedumbre tanta riqueza que no necesita, también parece reclamar su sencillo nombre real, María. La Virgen de la Presentación es la que mejor representa a la madre de aquel de quien sus sorprendidos vecinos decían: "¿no es este el hijo del carpintero, no se llama su madre María?". A veces las hermosas advocaciones de nuestras Vírgenes hacen olvidar su nombre real al igual que el espléndido universo de palios, mantos, sayas y coronas que se les ofrenda encubre la modesta sencillez de la joven del fiat y del Magnificat, la discreción de la mujer que solo habla, y poco, cuatro veces en los Evangelios: en la Anunciación y la visita a su prima Isabel, cuando Jesús niño se pierde en el Templo y en las bodas de Caná.

La suave, cálida, acogedora luz del rostro la Virgen de la Presentación es la primera vela encendida en la corona de Adviento sevillana. Cada domingo a partir de hoy se encenderá una siguiendo sus colores el orden que marca la tradición. Las mías seguirán otro: la roja la enciende hoy la Virgen de la Presentación; la blanca la encenderá la Pura y Limpia el 8 de diciembre; la verde, la Esperanza Macarena el 18 de diciembre; y la morada, el Señor del Gran Poder vistiendo su túnica persa el 24 de diciembre.

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