RELOJ DE SOL

Joaquín Pérez Azaústre

Corrupción en Almería

CORRUPCIÓN en Almería porque Almería es España. Corrupción en Almería, corrupción en El Ejido, pero también corrupción en Santa Coloma de Gramenet, que sigue siendo la España corrosiva como lo es El Ejido en Almería. Porque ni los ciudadanos de El Ejido, ni los de Santa Coloma, se han merecido esto. Ni los del resto de España, que pueden verse ahora bien representados por las poblaciones de estas dos ciudades, sur y norte, norte y sur, de una geografía putrefacta. Porque, aunque partimos como siempre de la presunción de inocencia, y como siempre querríamos que la pura verdad fuera inocente, lo cierto es que a la vista de lo que parece ambos consistorios, el de El Ejido y el de Santa Coloma, podrían haber firmado un hermanamiento del fraude inmobiliario. La familia después podría ampliarse, y también con efectos retroactivos, Marbella, y tal y tal, mientras a los gobiernos de uno y otro signo, autonómicos y nacionales, antes como ahora, sólo miran raudos hacia las encuestas sobre el voto.

Ahora ya sabemos por qué el voto es importante: porque quien tiene el voto luego se lo lleva calentito. Esto es lo que dice en Europa la extrema derecha, la extrema derecha del revisionismo del Holocausto, del racismo sin ambages, de la abolición de los derechos fundamentales, y le va bien. Pero es que con semejante caterva de mangantes, si se ha reproducido también en el resto de Europa, al abrigo de la partitocracia, cómo no va a irle bien a la extrema derecha. Entre las informaciones de El Ejido y de Santa Coloma los conceptos son los mismos: blanqueo de capitales, malversación de caudales públicos, trafico de influencias y cohecho. Ganancias millonarias con el suelo y los pisos, y mientras toda España estrangulada por sus hipotecas, cargándose la vida íntima a base de trabajos temporales pagados con usura. Y eso quien todavía tiene trabajo. Y eso quien no está ya en comedores de beneficencia.

¿Pero esto ha sido sólo en El Ejido o en Santa Coloma? Por supuesto que no. Esto ha sido y es en toda España, porque Almería es España y Cataluña también. Fuera de la investigación concreta de cada caso, aquí hay un mal endémico encubierto. Nuestro sistema facilita que ocurran estos abusos, todos estos crímenes dormidos, porque no hay, ni interesa crearlos, suficientes controles democráticos: porque si el único es un juez, habría que preguntarse hasta qué punto es constitucional que haga política instruyendo sus casos en función de su propia biografía. No, el problema es más serio: es la oligarquía de los partidos, y las listas cerradas, y que cualquier muchacho sin ninguna formación cuya única acreditación laboral sea haber escalado en el partido pueda ser presidente. El problema no es Santa Coloma ni El Ejido: la verdadera corrupción es la médula ósea del sistema.

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