La esquina

José Aguilar

Cosmético, retórico e instrumental

UNO de los cuatro etarras detenidos en Vizcaya ha confesado, en presencia de su abogado, que el comando al que pertenecía fue el autor de numerosos atentados terroristas, entre ellos el asesinato del policía Eduardo Puelles y la voladura del cuartel de la Guardia Civil de Burgos. También, que tenían datos sobre un juez, un ertzaina y varias sedes socialistas, se pueden imaginar con qué objetivo.

Del lado de los abertzales las detenciones han sido recibidas como se esperaba: con el silencio. Un silencio clamoroso. Con el clamor de la complicidad. ¿Es que alguien pensaba otra cosa? Ayer mismo se concentraron en Vitoria para conmemorar una muestra brutal de la represión franquista -hace treinta y cinco años- , con gritos de "Policía asesina" y mutismo ante las acciones cometidas por los del comando, y las que preparaban. Claro, ellos habían prometido condenar los atentados futuros si se perpetraban, no los ya perpetrados ni los todavía en estado embrionario. Mutismo también sobre la resurrección, horas antes, de la violencia callejera.

Del lado del Estado democrático, tampoco hay novedad. Por una parte, la desarticulación del comando demuestra que las Fuerzas de Seguridad no están en tregua y que Interior se mantiene firme en la tarea que le corresponde, de manera inrrenunciable, de detener terroristas y ponerlos a disposición de la justicia. Por otra, el Tribunal Supremo ha admitido a trámite la demanda de la Abogacía del Estado y suspendido la actividad de Sortu, la nueva máscara de Batasuna, a la espera de un pronunciamiento definitivo sobre su legalización.

Legalización que se antoja más bien imposible. Los abogados del Estado han encontrado numerosas conexiones entre Sortu y ETA: un promotor del primero era titular de una cuenta para pagar a etarras condenados, una promotora estaba citada por su nombre en clave en documentos capturados a ETA, el jefe de prensa de Batasuna (brazo político de ETA) organiza los actos de Sortu, personal batasuno alquiló los coches en que viajaron a Madrid los de Sortu a registrar el partido... Han encontrado, sobre todo, una evidencia: "El rechazo estatutario del terrorismo, por parte de Sortu, es cosmético, retórico e instrumental". No existe en los herederos de Batasuna nada que los distinga de Batasuna: un alejamiento táctico de la violencia -sin una sola condena real y material del uso del terrorismo como instrumento de acción política- que tiene como único objetivo hacer posible la participación del entramado filoetarra en las elecciones locales.

La Abogacía del Estado tiene claro que estamos ante un gran paripé. El lobo se disfraza de cordero porque le conviene y atacará otra vez cuando le convenga. El Supremo creo que también lo tendrá.

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