Editorial

Cospedal deja la responsabilidad del pacto a a renas

ENEMIGA del ex tesorero de su partido Luis Bárcenas, al menos desde el año 2009, María Dolores de Cospedal no ha estado dispuesta a relacionarse más con las condiciones de su salida y no ha querido repetir aquello de que se pactó un salario "en diferido" y, para ello, ha arrojado serias dudas sobre su presidente, Mariano Rajoy, y el secretario de Política Autonómica, Javier Arenas, con quien también guarda una conocida rivalidad. En marzo de 2004, se produjo una reunión en la sede de la calle Génova en la que participaron Bárcenas y su esposa, Arenas y el propio Rajoy, un encuentro admitido por el ex líder andaluz, en el que se pactó, al menos, que el ex tesorero conservaría un despacho y un coche del partido. Arenas, que no niega la reunión, asegura que allí no se acordó que Bárcenas siguiera cobrando un sueldo -el más alto del partido-, pero lo cierto es que se le abonó un salario hasta cerca del año 2013. Mariano Rajoy aseguró en el Senado que su relación con Bárcenas se rompió entonces porque el ex tesorero salió del PP, pero lo cierto es que siguió con despacho y con sueldo. Dejaría el PP y el Senado, pero mantuvo una relación salarial con Génova, que le prestó, además del automóvil y el despacho, la ayuda para pagar a su abogado. Éste es un hecho grave, no por las repercusiones penales, que no parece que las haya en este aspecto, sino porque el presidente del Gobierno anduvo en la Cámara Alta por el filo entre la verdad y la mentira. Su secretaria general no le ha hecho ningún favor. En su testifical ante el juez Ruz, De Cospedal no dejó muy bien parados a Rajoy y, en especial, a Arenas, a quienes señaló como posibles urdidores del acuerdo. La secretaria general del PP no sabe qué ocurrió allí, pero quiso dejar claro que ella no tuvo nada que ver con la componenda. Posteriormente, Bárcenas volvería a reunirse con Arenas en un restaurante de Sevilla a finales del año 2012, sin que, hasta ahora, haya una prueba cierta de qué se trató allí. Lo cierto es que, en su afán por no volver a incurrir en errores que le hagan cargar con el caso Bárcenas, De Cospedal ha soltado lastre sobre los hombros de Arenas y, posiblemente, de Rajoy, que ahora tendrá más difícil sostener lo que afirmó en el Senado. Por lo demás, De Cospedal se atuvo a la misma tesis que el día anterior sostuvieron Álvarez-Cascos y Arenas, pero este detalle, el de la reunión, es un dardo clavado sobre el anterior presidente del PP andaluz. Son Arenas y, en su caso, el propio Rajoy los que deben explicar por qué su ex tesorero, ya imputado en el caso Gürtel, siguió relacionado y cobrando de su partido.

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