La ciudad y los días

carlos / colón

Crece la basura

EL paro, la crisis, la corrupción y los partidos políticos son los cuatro problemas más graves que nos afligen, según la encuesta del CIS. Lo grave es que el primer y el segundo problema sólo lo pueden resolver -marcando las líneas maestras y los marcos legales para ello- el cuarto problema que, como todo el mundo sabe, está gravemente afectado por el tercero. Y cuando la solución de un problema depende de otro problema igual o aún más grave estamos presos en un círculo vicioso de difícil salida.

Crece la basura. Si una película visualizara una historia de generalización de la corrupción en una sociedad haciendo coincidir los estallidos de escándalos con una huelga que llena las calles de montañas de basura, probablemente se la acusaría de elementalidad en el uso de la metáfora. Salvo que se tuviera la sutileza de un Albert Camus en La peste. Y sin embargo la realidad, que como es sabido imita al arte, está poniendo en escena esta no tan sutil metáfora. Crece la basura en las páginas de los periódicos y en las calles. Basta pasear entre montones de desperdicios y ojear en un quiosco esta miscelánea de titulares: "La amnistía fiscal no está vetada para quien esté en un proceso judicial". "Bácernas declara como imputado ante el fiscal". "El TSJ abre otras tres investigaciones sobre la trama Gürtel". "Urdangarín acudirá al TC al ver vulnerado su derecho de defensa". "Rajoy y Rubalcaba inspiran poca o ninguna confianza a más del 80% de los españoles". "La Junta dice desconocer dónde fueron a parar las comisiones de los ERE". "La desconfianza hacia los políticos en España, cerca del máximo histórico". "Mas admite que hay que hacer limpieza en Cataluña". "Oriol Pujol perseguía lucrarse con la ITV". "La golosa VPO de Ramón y Cajal. Una familia de cinco hijos desalojada por impago en 2012 denuncia que ahora esta vivienda pública la ocupa la hija de un alto cargo de Emvisesa".

Rebosan por igual basura los contenedores y las informaciones. La acumulación de basura orgánica no recogida y de basura política y financiera destapada, denunciada o publicada hace mucho más difícil las ya de por sí difíciles vidas de los ciudadanos. El espacio público se enrarece. Acechan las ratas que, nunca ausentes, se sienten crecidas e impunes cuando las calles y la sociedad se convierten en un vertedero. El PP hace como que no se entera. El PSOE finge que crece aprovechando el efecto óptico de la mengua de su adversario. Tiempos miserables.

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