Visto y Oído

Antonio / Sempere

Créditos

ME llaman la atención todos esos programas que no tienen créditos. ¿Acaso se hacen solos? Es el caso del coloquio de Historia de nuestro cine, perfectamente editado y documentado. ¿Dónde figuran sus guionistas? ¿Y sus realizadores? Ni en la carátula inicial ni a su término hay rastro de quiénes son sus autores.

Por cierto, que hablando de este mismo contenedor, y de lo que ocurre con los títulos de crédito de las películas que emite, sus responsables han optado por una decisión salomónica que no me resisto a contarles. ¿Cortan los créditos del final? Pues habría que decir que ni sí ni no, sino todo lo contrario. En cuanto éstos entran en pantalla se arrinconan en un cuadradito, mientras la presentadora Elena S. Sánchez inicia el coloquio. Y quien quiera seguirlos, ahí los tiene, durante tres minutos, aunque tenga que mirarlos con lupa.

Volviendo a la autoría de los programas de televisión (no de las películas) yo sé que el director de Historia de nuestra tele es Paco Quintanar, curiosamente el mismo de Cine de barrio. Pero no porque antes o después del programa se nos informe de ello. Lo cual no deja de tener su interés. ¿Cómo podrán documentar los historiadores en el futuro estos programas anónimos?

El caso de Quintanar es, además, muy reseñable, por cuanto, como muy bien apuntaba Jordi Balló en La Vanguardia, Historia de nuestro cine es el reverso de Cine de barrio. En el nocturno de La 2 se contextualizan las películas dándoles valor en el tiempo y en la historia. En las tardes del sábado de La 1 se exaltan las de un solo periodo, el franquista, con un inefable sabor nostálgico.

Pero sobre eso habría mucho que reflexionar. Ahora sólo intento reivindicar la autoría de los programas. La autoría de cualquier formato en la televisión. Y también la autoría de las retransmisiones, de las buenas y de las malas, que de todo hay, y de las que hablaremos en otra ocasión.

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