Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Cronkites

WALTER Cronkite fue el maestro para los presentadores de informativos de la televisión global. Sus canas y su semblante sereno, con la palabra necesaria en la pregunta exacta, le acrecentaron su leyenda de profesionalidad, como cuando fue el encargado de contar a los norteamericanos la muerte de su presidente en 1963. En Los Simpson aparece Ken Brockman, parodia del nombre más glorioso de los informativos norteamericanos. La muerte de Cronkite ha compungido a los espectadores yanquis que llevan en su memoria colectiva las narraciones de este sobrio y sabio gigante. Mañana TVE recupera a Jesús Hermida, una figura que en España podría considerarse el trasunto de Cronkite. Una voz que pertenece a los tiempos donde ego, credibilidad y profesionalidad eran un dogma periodístico, una unidad trina.

Ahora la credibilidad se confunde a veces con la chulería sincera, como encarna Risto Mejide. Se ha marchado, por segunda vez, de OT, pero no ha sido porque Telecinco se sintiera apurada por sus espectáculos bronquistas. Los de Mediaset nunca se han preocupado por las peleas. El único caso que atajaron, por aclamación popular, fue el de la expulsión de El Yoyas, que al final nos salió un macarra responsable.

Telecinco no quería quemar a Risto, pero lo han vestido todo como un caso de interés nacional. Están desesperados, pero son listos. Risto, un brillante columnista y un tipo realmente interesante, prepara ya su programa de comentario lenguaraz sobre la actulidad, a la hora de El hormiguero y de El intermedio. Risto prepara su desembarco en solitario. Es decir, estamos ya ante el primero de los grandes fracasos de la temporada venidera, cuando nos quedan aún dos meses para verlo.

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