La aldaba

Carlos Navarro Antolín

cnavarro@diariodesevilla.es

Cuidado con los cantos de sirena, alcalde

Hace bien Antonio Muñoz en impulsar la recuperación para el peatón del espacio que hay delante de la antigua Facultad de Derecho

Terrenos ubicados delante de la antigua Facultad de Derecho

Terrenos ubicados delante de la antigua Facultad de Derecho / M. G. (Sevilla)

Ha comenzado la obra de reurbanización del terreno que existe delante de la fachada de la antigua Facultad de Derecho. Se trata de un espacio dedicado desde hace décadas al aparcamiento indiscriminado de vehículos, desde aquellos primeros Seiscientos hasta el variado parque móvil de hoy, incluidos puestos ambulante de chucherías en Navidad, de salchichas en Semana Santa y de calentitos en Feria. Hace poco tiempo le advertimos al alcalde que en el año y medio que resta de mandato debe hacer, al menos, tres cosas: limpiar la ciudad, no poner trabas a los empresarios dispuestos a crear riqueza y acondicionar algún espacio concreto, sobre todo de los que heredamos de los tiempos del urbanismo soviético.

El funcionamiento de los servicios públicos como el transporte lo damos por hecho. Hay que apostar por algo tan elemental como la sombra, el albero, la vegetación. Por eso es una alegría que por fin se arregle ese palmo de acceso al salón noble de la ciudad, una de las entradas a la antigua Fábrica de Tabacos, a la calle San Fernando, que forma parte del itinerario habitual de los que proceden del Prado tras apearse del Metro o del autobús. No sé si esta obra tan necesaria entra dentro de las competencias del Hábitat Urbano o de la Cohesión Social, que es la estúpida denominación política –ahora ampliada– que tiene la delegación que dirige la Gerencia de Urbanismo de toda la vida. Tengo claro que es un acierto que llega muy tarde.

Alejandro y Soledad, Soledad y Alejandro, crearon los jardines del Prado. Monteseirín puso aquello tan patas arriba para hacer el tranvía que apareció la capa de albero de la antigua Feria de Abril. El grupo Capuccino reabrirá negocio de hostelería en el local del Oriza. Sólo quedaba limpiar la cochambre de este palmo de terreno usado como párking, una reminiscencia de aquella etapa de muchos años en que los coches podían entrar y aparcar en la misma lonja de la Universidad de Sevilla. Esperamos que de verdad haya sombra en este lugar que será recuperado para el peatón y que debe estar libre de veladores ante la falta de bares próximos, salvo que al rector magnífico le de un día por ponerlos. La política municipal tiene la ventaja de estar muy clara, pero a veces los alcaldes se enredan en macroproyectos improductivos, en jugar a las relaciones exteriores con el turismo y las teorías del “posicionamiento”, y a no atender lo que urge: servicios básicos eficaces, limpieza, calles habitables, zonas de esparcimiento y seguridad. Hay que empezar la casa por los cimientos de la limpieza y el urbanismo útil y no por el tejado de Fitur. Que no te engañen, alcalde.Cuidado con los cantos de sirena.

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