Crónica personal

Pilar Cernuda

Cuidado con las modositas

SACÓ las uñas la candidata a la Vicepresidencia de Estados Unidos. La gobernadora de Alaska se mostró enérgica en la convención republicana, peleona, aguerrida, nada que ver con la imagen de mujer modosa que habían recogido los medios de comunicación.

Sarah Palin se ha convertido en una figura que sobrepasa incluso a la de McCain, y aunque en España sería difícil aceptar el pensamiento superconservador de Palin, en Estados Unidos ha conseguido encontrar el pulso de los delegados republicanos, a los que levantó varias veces del asiento con su verbo encendido y al arremeter contra aquellos que la tachan de excesivamente ingenua, excesivamente de derechas y excesivamente bisoña.

Obama logró sobrepasar a Mc Cain en las encuestas tras la convención demócrata, con su discurso impecable y políticamente correcto en el que metieron mano sus mejores asesores, pero habrá que ver qué dicen ahora las encuestas tras la convención de Minnessota. Palin se ha saltado todas las normas de la corrección política y pegó mandobles a diestra y siniestra, con un discurso que le salía muy de dentro, rabioso, un puro arrebato. Dejó pocos títeres con cabeza, sin importarle que se tratara del candidato que parte como favorito hacia la Casa Blanca, Obama, o que se tratara de los columnistas más influyentes de Washington, habituados a que sus sugerencias sean consideradas poco menos que reglas de obligado cumplimiento. Palin se mostró como una candidata apegada a las preocupaciones de los ciudadanos, presumió de que había logrado una alcaldía precisamente por hacerlas, explicó que nadie le puede dar lecciones sobre cómo abordar las cuestiones energéticas y le dijo a Obama, alto y claro, que ella sabe más de cómo asumir responsabilidades ejecutivas, como alcaldesa y como gobernadora, que un senador como Obama, por muchos títulos de Harvard que esgrima.

Defendió su vida privada, desdramatizó el embarazo de su hija adolescente, proclamó a los cuatro vientos su defensa a ultranza de la vida frente al aborto, presentó la biografía de McCain como si se tratase de un héroe, y no dio muestras de flaqueza ante las críticas recibidas desde su designación, algunas de ellas muy duras. Al contrario, supo defenderse y atacar a los rivales. De modosa, nada.

Estamos ante una mujer que no era nadie en política hace sólo una semana y, como buena republicana, de convicciones muy conservadoras, incluso demasiado conservadoras. Pero atención con ella: en estos siete días ha demostrado que sabe cómo defenderse y sabe cómo defender a su partido y lo que su partido y ella misma consideran incuestionable. En España sería impensable un fenómeno de esas características: al propio PP le cuesta definirse como un partido conservador y de derechas.

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