Debates a la sevillana

Una cosa buena de los debates es que los candidatos se ven todos los días y así podrán cimentar amistades

Los debates a la sevillana son como los calamares a la riojana: unos salen mejores que otros. Los debates se multiplican, hasta el punto de que los candidatos les prestan mucha importancia. Bastante menos les dedican los electores. Beltrán Pérez le ha pedido a Juan Espadas un debate a dos, un mano a mano. Con menos bultos habría más claridad. En Canal Sur nos ofrecieron una pugna a cuatro, entre los candidatos Juan Espadas (PSOE), Beltrán Pérez (PP), Álvaro Pimentel (Cs) y Susana Serrano (AS). Es decir, los partidos que actualmente tienen representación municipal. No hubo lugar para Vox, que actualmente es un partido extra municipal, y no se sabe si seguirá así.

En el debate televisado se vio que Sevilla es Sevilla, como dijo el cardenal Amigo Vallejo, en una entrevista que le hicieron el lunes precisamente en Canal Sur TV. En Sevilla sobreviven las buenas costumbres para que no se hunda totalmente la industria de las corbatas. Un debate para la Alcaldía es más solemne que para la Presidencia del Gobierno. Para la Moncloa se puede presentar Pablo Iglesias vestido informal, como para una paella de finde en su chalé, a pesar de que aspira a ser vicepresidente del Gobierno. Y aún podría ser peor, ya que no aparece en chándal como Maduro el de Venezuela. Por el contrario, ser alcalde de Sevilla es más elegante.

En el debate de Canal Sur aparecieron Juan Espadas, Beltrán Pérez y Álvaro Pimentel con chaquetas azules y corbatas. Ayer, en el debate a cinco de Radio Sevilla en las setas, iban los señores candidatos también con chaquetas y corbatas. Por su parte, Susana Serrano lució en Canal Sur un traje de chaqueta y pantalón verde que lleva como de uniforme, mientras que ayer se puso un vestido rojo corto. Por su parte, la candidata de Vox, Cristina Peláez, optó por un vestido largo para el debut.

Algunos pensarán que el hábito no hace al monje, ni la corbata al alcalde. Pero tengamos en cuenta que las propuestas están ya vistas y repetidas, que nos las sabemos de memoria, incluso que algunas ya las presentaban como novedosas hace cuatro años. En algún detalle hay que fijarse. Y, además, que para cumplir las promesas hay que conseguir la mayoría absoluta y ningún partido la va a alcanzar. Es decir, que Beltrán no podrá rebajar los impuestos por su cuenta, ni Juan va a ser elegido con un tranvía debajo del brazo.

Una cosa buena sí que tienen los debates a la sevillana. Y es que los candidatos de los partidos se ven todos los días. Así podrán cimentar amistades. Nunca se sabe a dónde puede llegar una amistad, quizás favorezcan algún pacto imprevisible.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios