Después de Susana Díaz

Esa corriente sutil que desemboca en la Señora de Triana tiene su origen en la tortilla, en Felipe y los suyos

Una de las grandes incógnitas políticas de Sevilla, Andalucía, España y la Humanidad es saber qué va a ocurrir con Susana Díaz después de Susana Díaz. Es decir, cómo evolucionará el PSOE de Andalucía y el de Sevilla (que es lo mismo, pues el PSOE andaluz siempre baila por sevillanas), en el caso de que Juanma Moreno sea presidente de la Junta, con Juan Marín de vicepresidente. Es sabido desde el 3 de diciembre, cuando el ministro José Luis Ábalos enseñó la patita por debajo de la puerta de la sede madrileña de Ferraz, que el señor Sánchez está como loco por quitarse el problema de Susana. Sueña con el día en que podría tomar el poder en el PSOE de Andalucía, pero no se lo cree ni él. Pues los sueños se sueñan, según se sabe desde Calderón de la Barca y después con Freud.

Está por ver si Susana Díaz aguanta como lideresa de la oposición. Para el trabajo parlamentario de briega no hace falta que ella se ensucie, pues se lo puede encargar a Mario Jiménez, que ha ejercido de peón de confianza. Pero se trata de un asunto de futuro. En condiciones parecidas a las suyas (ganó, pero no alcanzaba para gobernar) renunció a seguir Javier Arenas en el PP Andaluz. Era un caso con diferencias. Arenas venía de otras batallas, desde los tiempos de Chaves y Griñán, sin olvidar su paso por el Gobierno de Aznar. Tenía otro perfil y otra edad. Susana Díaz puede pensar en darle la vuelta a la tortilla y reconquistar la Junta la siguiente vez. Aunque en otros ámbitos del PSOE no están dispuestos a que lo intente.

El error del sanchismo sería atribuir poderes sobrenaturales a Susana. Quiero decir que Susana no es tan Mujer Maravilla como algunos la pintan. El PSOE llegó con ella en la Junta después de Manolo Chaves y Pepe Griñán. Pero esa corriente sutil que desemboca en la Señora de Triana tiene su origen en la foto de la tortilla. Es decir, en Felipe González y los suyos. Es el PSOE del puño y la rosa sin esconder, que tomó fuerzas en Sevilla, alcanzó su fulgor con el referéndum del 28-F y el octubre del 82, y que ha sido uno de los pocos partidos socialistas de Europa que todavía no ha pasado a la insignificancia. Ni es probable que se hunda tanto, a pesar de Pedro.

Es una chorrada pensar que María Jesús Montero puede ser una lideresa sanchista, reconducida desde su origen trianero. María Jesús viene de la burocracia del SAS, y no echó los dientes en las Casas del Pueblo. Ahora va de equilibrista, pero ya está. Después de Susana mandarán en el PSOE de Sevilla/Andalucía los mismos: los herederos y las herederas del Gran Felipe, aunque sin impuesto de sucesiones.

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