Por montera

Diagnóstico de un maltratador

Muchas mujeres aún asumen como algo inevitable el comportamiento paternalista y protector

Un joven que no llega a la treintena se pone pesado con una chica. En la discoteca hay unas doscientas personas. Unas bailan, otros charlan tomando una copa. El chico, el pesado, empieza a decirle a ella frases que, él supone, están alabando las cualidades físicas de la pretendida. Su discurso, empapado de ingentes cantidades de alcohol, va alcanzando un tono mayor. De la inicial temática donde se introducen dos personas desconocidas él va derivando los presuntos piropos a un gesto: amordazarla. La joven armada de paciencia le ha aguantado todas las barrabasadas. Es distinto ver, desde tu perspectiva, a un borracho que lo que él cree que está proyectando. Los efluvios le hacen imaginar ser un irresistible adonis ante el que caen rendidas. Lo que tiene delante es a un chaval pestilente, reiterativo, ridículo y potencialmente agresivo. La mujer, en general, carga con una bondad innata que le impide, de entrada, montar un escándalo que podría iniciarse con un bofetón. Ya le ha dicho varias veces al muchacho que la deje en paz. Ha intentado, con tono maternal, darle algo de comer para bajar su nivel de alcohol. Nada ha servido. Ella, empieza a agobiarse, se siente retenida en medio de una discoteca donde hay centenares de personas que, en apariencia, no se están percatando de que está siendo acosada. Pero vuelve a pensar en no querer montar un escándalo y aguanta creyendo que ya falta poco para el final. Ante la enésima negativa de ella, él la agarra por la muñeca y la arrastra hasta la calle donde la quiere poseer. La chica consigue zafarse gracias a un acertado, rápido y violento movimiento que la libera. Quiere irse a casa pero vuelve a ser alcanzada. Un tercer joven se atreve a intervenir plantando cara al chico. Estamos ante una realidad, más cotidiana de lo que quisiéramos. La cuestión que planteo es: ¿ese chico pesado es un futuro maltratador ? ¿Hasta dónde habría llegado? Esta realidad hace preguntarme cuándo se distingue a un maltratador, y más, cuáles son los síntomas que nos alertan. Muchas mujeres aún asumen como algo inevitable el comportamiento paternalista y protector. Priorizan la paz ante el conflicto público. Por eso a Ángeles la han asesinado, porque no denunció nada. Y quizá no denunció porque entendió que lo que le hacía su pareja eran brotes puntuales. Nos dicen que denunciemos, pero hay comportamientos que aún hacen dudar si son denunciables o si por no haberlos denunciado alcanzaron la altura de activar a un asesino. Nuestra bondad nos mata.

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