Editorial

Diálogo en la Moncloa

EL segundo encuentro oficial entre el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, celebrado la tarde del lunes en el palacio de la Moncloa, ha resultado esperanzadoramente positivo a causa del talante abierto y dialogante de los dos mandatarios. Ello no puede ocultar que las posiciones de ambos, tanto en las cuestiones nacionales que enfrentan a sus dos partidos como en las relativas a las relaciones de la comunidad autónoma andaluza con el Gobierno español, se mantienen discrepantes y, en muchos casos, contrarias, como corresponde a dos opciones políticas alternativas y a dos instituciones con intereses distintos. En este último ámbito los interlocutores han constatado su notable distancia en el importante asunto de la financiación autonómica, en el que la presidenta de la Junta, como otros presidentes de comunidades de distintos partidos, sigue abogando por una revisión negociada del sistema vigente, que en realidad ya está prorrogado, mientras que el presidente del Gobierno insiste en que con el conflicto territorial planteado en el país y en vísperas electorales sería imposible ponerse de acuerdo para implantar otro sistema en sustitución del anterior. No obstante, Susana Díaz ha encontrado un Rajoy receptivo en una serie amplia de reivindicaciones que la Junta había preparado ante el encuentro. La más destacada ha sido la de una revisión de la liquidación que, por importe superior a los 400 millones de euros, ha de hacer Andalucía al Estado en concepto de devolución de cantidades entregadas a cuenta de los ingresos recaudados por la autonomía que han resultado superiores a la recaudación real. También se ha mostrado el jefe del Ejecutivo sensible a varios de los proyectos incluidos por la presidenta andaluza en el abanico de realizaciones que se espera sean beneficiadas por la financiación especial de la Unión Europea que pretende poner en marcha el presidente de la Comisión, el famoso Plan Juncker. Destacan, al respecto, proyectos muy anhelados por las autoridades andaluzas, como la liberación de la autopista AP-4, la conexión férrea entre Algeciras y Bobadilla y el corredor ferroviario de la Costa del Sol. Lógicamente, Mariano Rajoy tendrá que contemplar también los proyectos de otras comunidades autónomas a la hora de negociar con la Comisión la parte de este ambicioso plan que corresponderá al conjunto de España. Algo que ha entendido, sin duda, Susana Díaz. Los dos líderes han mostrado, pues, una actitud dialogante y responsable, y eso es cabalmente lo que ha producido una reunión fructífera y seria. Ojalá sea la primera de una larga serie de negociaciones sin confrontación.

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