El tintero

José Antonio Hidalgo / Jahidalgo@diariodecadiz.com

Dicen que los tebeos son cosas de niños

HACE unas semana un periódico nacional eliminó su suplemento semanal dedicado a las historietas. La avalancha de protestas que acompañó esta medida estuvo comandada sobre todo por lectores con varias décadas encima. El reciente Salón del Cómic de Barcelona fue visitado por más de 100.000 personas, con un porcentaje muy elevado de mayores de 30 años. Algunos de los dibujantes de tebeos más renombrados de todo el mundo superan los cincuenta y más años. Carlos Giménez, Ibáñez..., en España, por dar algunos ejemplos. Personajes del cómic, y no sólo superhéroes, han triunfando en el mundo del cine con sesiones llenas de adultos.

Y aún hoy hay gente que dice que los tebeos son cosas de niños. Pues sí. De niños y de mayores. De todos aquellos que disfrutan leyendo historias de vaqueros, de naves espaciales, de intrigas religiosas, de barios americanos que crecen y mueren, de nuevos ricos y de pistoleros, de gente que sufrió la guerra civil , de héroes del pasado, del presente y del futuro. Tardi, Eisner o Manara. Astérix, Mortadelo, The Spirit, Popeye, Spiderman, Dylan Dog, Blueberry, Tintin, los espadachines medievales, los pitufos, Spirou y sus casos, Anacleto, El Víbora, Cimoc, Totem, Trinca, Lily o hasta Flechas y Pelayos.

Lectura para niños y para mayores dispuestos a meterse de lleno en un mundo de fantasía o fantasear con un mundo real.

Hay gente que dice que los tebeos son cosas de niños. Y gesticulan y hacen muecas con la cara cuando realizan tal afirmación. Para ellos, todo acaba ahí. Lectores de dibujitos coloreados que no darán más de sí en la vida.

Prefiero pensar otra cosa. Bueno, pensar no: constatar la realidad. La realidad de quienes de pequeños comenzaron a leer tebeos y que cuando crecieron disfrutaron con los libros... sin dejar a un lado a sus primeros compañeros de lectura. Si hay alguna duda, un día de estos les presento a mis dos hijos, lectores empedernidos de cómics y de libros. Ya puestos, muchos de sus compañeros y amigos que en su momento no disfrutaron de las aventuras de Tintín o de Mortadelo hoy están abducidos por los videojuegos y no tocan un libro ni por equivocación.

Hay gente que dice que los tebeos son cosas de niños. Afortunadamente las librerías se llenan de cómic, y algunas lo miman. Y nacen y aguantan las tiendas especializadas. Y los salones del manga y los encuentros del cómic, en Sevilla y en muchas otras ciudades, se llenan con miles de personas, todas ellas extraordinariamente civilizadas. Y las editoriales aguantan y además con fuerza.

Dicen que los tebeos son cosas de niños. Que vayan a países tan civilizados como Francia y Bélgica, y vean como ese mundo del cómic está presente en sus calles y en sus plazas. Y por allí no van con chupetes. Disfrutan de la vida.

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