Crónica personal

Pilar Cernuda

Difícil equilibrio

CIRCULA el runrún de que existe ya un acuerdo entre el lehendakari López y Antonio Basagoiti para presentar una moción de censura en Álava y que la Diputación quede en manos del PP, que ganó las elecciones en esa provincia. Desde que se hizo público que había acuerdo entre PSE y PP para desalojar al PNV de Ajuria Enea se especulaba con la fecha en que podía hacerse efectiva la recuperación de la diputación alavesa para el PP, pero tanto socialistas como populares decían que la cosa iba para largo. Sin embargo, una vez que Patxi López ha empezado a gobernar, se ha dado cuenta de que es difícil hacerlo "contra" las diputaciones, que son quienes manejan el dinero en el País Vasco.

No es fácil. No por miedo a que no salgan las cuentas en la moción de censura, que salen de sobra, sino porque ni al PSE ni al PP le interesa en este momento provocar más ira en el PNV de la que ya han provocado.

El PSOE tiene la necesidad de llegar a acuerdos con otros grupos parlamentarios si quiere sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado, y al PP le conviene llevarse bien con el PNV si quiere hacer efectiva su labor de oposición al Gobierno de Zapatero, en la que incluso se contempla la posibilidad de presentar una moción de censura, que no tendría sentido si a la hora de votar el PP se quedara solo.

Cuando se ha arrebatado el gobierno a quien ha estado instalado en el poder durante 30 años y encima ha ganado las elecciones, es complicado encontrar el punto de equilibrio para conseguir negociar con el perdedor y, al mismo tiempo, mantenerse en el poder sin irritar aún más a la fiera. Es evidente que el PSOE de Zapatero cuenta con muchos resortes para llevar al PNV a su bando, por ejemplo los puestos de trabajo de las miles de personas del PNV que se quedarían en la calle si los nuevos gobernantes decidieran mandar a casa a quienes han formado parte de los equipo de Ardanza, Ibarretxe y sus sucesivos consejeros.

Con esos mimbres podrán los socialistas emprender el tira y afloja que posibilitaría la aprobación de los Presupuestos del 2010, pero si además de arrebatar al PNV el Gobierno vasco se le releva de la diputación de Álava, Zapatero va a tener muy complicado llevar a los peneuvistas a su terreno. Lo mismo podría decirse del PP de Basagoiti: que se olvide Rajoy de sacar adelante alguna iniciativa con los votos del PNV si su partido llega a un acuerdo con Patxi López en el País Vasco para hacerse con la diputación alavesa. Por otra parte, alguna compensación merece el PP vasco por permitir que los socialistas gobiernen. No es suficiente con la presidencia del parlamento vasco, como se le ocurre a cualquiera con dos dedos de frente. Basagoiti no ha pedido nada, pero a nadie se le escapa que un poco de "cariño" garantizaría a Patxi López el apoyo del PP.

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