con efecto

Javier / Mérida

Divagaciones sobre Europa y el derbi

LOS distintos portavoces de los clubes dirán lo que se les antoje. Pueden ser pacatos en sus previsiones o, como solían los Gil y Lopera de turno, vendedores de humo. Pero a la hora de hablar de objetivos, no hay más que mirar los presupuestos y, si se quiere, adobarlos mínimamente con el poso histórico de cada club.

Así no se engaña a nadie. Si claro está que Real Madrid y Barcelona juegan fuera de concurso y con la obligación de ganar los títulos, los sigue el Atlético, un escalón por debajo y con claras necesidades continentales. Luego, los dineros sitúan a Valencia, Athletic, Málaga y Sevilla, quizá no por este orden, quienes también deben aspirar a la Champions o, como mínimo, a visar el pasaporte en Europa.

En teoría, no quedan plazas y ya está el entorno colocando al Betis, que se sitúa un escalón por debajo y en paralelo a clubes como Getafe, Zaragoza, Real Sociedad, Espanyol o Mallorca, que, por cierto, pudo pagar las exigencias de Geromel, descartado por caro por los heliopolitanos.

Que el Betis puede y debe luchar por ser ese equipo sorpresa a imagen y semejanza de, por ejemplo, el Levante es evidente. Que va a estar ahí hasta el final intentándolo, es muy factible. Mel y una plantilla mejorada, joven y con hambre lo van a posibilitar. Pero el bético, por muy cerca que lo empiece a ver, está obligado a disfrutar de ello y, en absoluto, a sentirse decepcionado de no lograrlo. El Betis no está exigido ni es su objetivo, lo diga quien lo diga.

Y, como me veo ya venir lo que asoma por Sevilla, me aventuro a días vista: pase lo que pase este fin de semana, el Sevilla es favorito para el derbi, porque, siendo el potencial de ambos muy similar, juega en casa, en Nervión.

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