La ventana

Luis Carlos Peris

Divagando sobre el toro de hoy en día

MORANTE no estuvo bien en El Puerto. Entre el levante y sus toros, la tarde se le fue a la basura y, en su enfado, surgió la normalidad de la excusa. Dijo que la autoridad exige un toro muy grande y que eso va contra la concepción artística del toreo. Los toros del Puerto no eran muy grandes, pero sí destartalados, muy fuera de tipo. Un día me confesó Curro Romero que con este toro, a él nunca le hubiera dado por ser torero y sólo le faltó el remate del sanseacabó para redondear la faena. Con este toro de manos largas, casi todos cuesta arriba y con poco cuello, se puede estar toreando hasta los sesenta años, pero es complicado cortarle el rabo. Quiere decirse con esto que es un toro que deja estar delante con cierto desahogo, pero que rara vez se mueve para colaborar al triunfo total. Eso sí, a los toreros de técnica les vienen que ni pintados... y ni sudan.

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