La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

Dramas por unas obras sin final

Quejas generalizadas y algún llanto escondido por unas obras que se eternizan por la sencilla razón de que raro es ver obreros en acción, muy raro. Se queja Faustino el frutero, clama Natalia la farmacéutica porque se siente aislada, no se explica el pescadero Álvaro por qué no se le da el pase de la firma a esa zanja que tanto dificulta el acceso a su negocio y tengo que hablar con mi amigo Eligio González sobre cuál es el lucro cesante por los congelados que dejó de vender en estos largos meses de calle desventrada. Me refiero a mi calle, a esa Baños que lleva una eternidad patas arriba a causa de un ritmo de obras que nada tiene que ver con lo frenético. Es mucho peor lo que está pasando que esas colas de coches en lista de espera para entrar en el aparcamiento del Cortinglés. Por supuesto que esto de la obra interminable es más dañino y peor aún es si acabará algún día.

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