La ciudad y los días

Carlos Colón

Duras y necesarias palabras

DURANTE el homenaje a su padre Rubén Múgica, además de reiterar que su familia "ni olvida ni perdona", ha declarado que espera que el País Vasco sea una sociedad de vencedores y vencidos en la que "los vencidos sean los criminales, los Rufis (por Rufi Etxebarría) y toda esa basura; y los vencedores los ciudadanos que llevan décadas sometidos al imperio del silencio". En el mismo acto José María, otro hijo de Fernando Múgica, asesinado por ETA hace 15 años, ha insistido:

"No se trata de hablar de perdón. No queremos declaraciones banales de perdón que se suscriben en formato administrativo. La cuestión está en hacer Justicia". Palabras duras y necesarias.

Porque perdón, tal y como se utiliza hoy en el discurso político con relación al terrorismo, es una palabra banalizada, aligerada de su carga ética más profunda, reducida a una fórmula de conveniencia que satisface a quienes parecen tener prisa en pasar página, buscar nuevas estrategias de integración política de los terroristas o apuntarse el éxito de acabar con ETA al precio que sea. Aunque sea el de la Justicia y la humillación de las víctimas.

Porque frente al terrorismo sólo cabe un final en el que, como ha dicho Múgica, haya vencedores (los demócratas) y vencidos (los terroristas). Tras el final de una guerra es positiva la voluntad de que no haya vencedores y vencidos. Pero el terrorismo es otra cosa, aunque los terroristas estén muy interesados en presentar su delito como militancia, su causa como ideología y su acción asesina como enfrentamiento armado contra un Estado opresor. Desgraciadamente no pocas veces el propio Estado y los medios caen en la trampa dialéctica de utilizar la terminología bélica para referirse al terrorismo.

Porque hoy mismo la izquierda abertzale dará a conocer los estatutos de su nuevo partido con el apoyo de un "grupo de notables", entre los que podría estar Theo Van Boven -ex comisionado de la ONU para torturas que otorgó credibilidad a las denuncias de malos tratos policiales contra etarras, desmentidas por el Estado español como "estrategias de ETA"- y la presencia de EA, Alternatiba, Aralar, Ezker Batua y, tal vez, el PNV. No acudirán PSE, PP y UPyD.

Ante esta situación se comprende la firmeza de los Múgica al afirmar que "si Rufi Etxebarría registra los estatutos de un partido, lo que hace es insultar a la inteligencia de los ciudadanos de bien. Rufi Etxebarria es ETA. Ese partido será ETA y lo que hay que hacer es perseguirlo, ya que es imposible que toda esa basura condene la violencia". Y aun si lo hicieran estratégicamente, ¿qué credibilidad puede otorgárseles?

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