Editorial

ETA pone precio a su disolución

EL anuncio de tres etarras encapuchados sobre un alto el fuego decretado por la banda ha concitado la unanimidad de las fuerzas políticas democráticas: no es suficiente. Por no servir no sirve ni al brazo político de ETA, que en los últimos meses ha tratado de desprenderse de la tutela de la organización terrorista, al menos formalmente, con el objetivo confeso de retornar a la legalidad y poder concurrir a las elecciones municipales de mayo. Aparentemente, el comunicado de ETA supone un paso adelante con respecto a posicionamientos anteriores: el alto el fuego se declara "permanente, general y verificable internacionalmente". Pero no hace falta apelar al contexto en que se produce su difusión para evidenciar su insuficiencia e ilegitimidad. Basta con el propio texto leído por los etarras. El alto el fuego solamente seguirá en vigor si el Estado democrático satisface las exigencias explícitas de la banda: un proceso de negociación que reconozca las apetencias territoriales del nacionalismo radical vasco y la autodeterminación de dichos territorios, es decir, el derecho a la independencia, además del desarme jurídico y material de los gobiernos de España y Francia, enmascarado como "cese de las medidas represivas" contra los etarras. El fondo de la cuestión es que, con esta nueva estrategia nacida de su extrema debilidad, ETA no abandona su pretensión de tutelar cualquier proceso político que se desarrolle en el País Vasco. Al contrario, se concede el papel de garante final de dichos procesos, de modo que la vuelta al asesinato, la extorsión y el amedrentamiento sería posible cada vez que la organización estime incumplidas sus demandas. Ni siquiera resigna ese papel en Batasuna. Eso es lo que hace inane el comunicado de ayer. Es más de lo mismo, aunque con otro ropaje. No es extraño que todos los partidos políticos democráticos hayan cerrado filas de inmediato en torno a la política de firmeza del Gobierno. Rubalcaba lo dijo: no es ésta la noticia que espera la sociedad española. Lo que espera es la disolución incondicional de ETA.

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