crónica personal

Pilar Cernuda

Economía de guerra

LO dijo Montoro, que eran un unos presupuestos para una economía de guerra, pero probablemente no pensaba el ministro de Hacienda que iba a dar tantos titulares a la oposición, que la prima de riesgo de nuevo se iba a disparar, la primera subasta de bonos tras la presentación de los PGE no cumpliría las expectativas y además la Bolsa sufriría un bajón que aparentemente daba la razón a quienes desde la izquierda -y también algunos profesionales conservadores, moderados- expresaban dudas sobre la eficacia de unos recortes tan drásticos.

El propio Rajoy en sus declaraciones de Antequera, así como el equipo económico, han explicado sin reservas la gravedad de la herencia recibida, mucho peor de lo que se esperaba, y eso que se esperaba que fuera muy grave porque Zapatero nos ha dejado para el arrastre; pero a pesar de esas explicaciones, y de reiterar que son los únicos presupuestos posibles para recuperar la confianza perdida y que se movilicen los inversores, que son los que crean empleo, el Gobierno ha dado munición a los escépticos y más todavía a un PSOE que se encontraba absolutamente desmoralizado antes del 25 de marzo, roto, y que ahora levanta cabeza para denunciar que el Gobierno de Rajoy no ha hecho bien los deberes y con los presupuestos que ha presentado nos lleva directamente a los infiernos.

Sólo el tiempo dirá si tienen razón Rajoy y sus ministros y en un año se empezarán a ver las consecuencias positivas de este torpedo que va directo contra la línea de flotación de nuestro nivel de vida para, desde un nuevo orden económico y social, crear empleo. Tranquiliza que los países de nuestro entorno afirmen que es el único camino posible y que la Unión Europea apruebe esos presupuestos de guerra. Y que no nos vengan con que no podemos estar tutelados por la UE: lo estamos aunque no nos guste, lo estamos desde el mismo momento en que nos adherimos a la CEE en el 86, y más todavía desde que hicimos un esfuerzo mayúsculo para que nos dejaran incorporarnos a la Zona Euro. Gracias a eso han llegado ayudas económicas inconmensurables, fondos estructurales y partidas a los distintos sectores sociales que si no hubiera sido por la UE quizá no habrían sobrevivido. Por tanto, es lógico que la UE tenga algo que decir ante las iniciativas que toma el Gobierno español. Como hizo con Felipe González, con Aznar y con Zapatero.

¿Se podría haber atinado más, reconsiderar algunos capítulos, ser más benévolo con las políticas asistenciales? Sin duda, y ojalá en el trámite parlamentario se introduzcan necesarias modificaciones. Pero el PSOE es el menos acreditado para ir a degüello, porque es el responsable directo de que nos encontremos como nos encontramos, Zapatero no corrigió ni una coma de sus políticas disparatadas y despilfarradoras.

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