Ecos andaluces de la moción

El primer eco, casi inmediato, al ridículo de la censura se produjo en Sevilla, pero se quedará en agua de borrajas

La cara de Santiago Abascal era un poema. Tan descolocado como luego se mostraría su portavoz parlamentario en Andalucía, Alejandro Hernández. La moción de censura que presentó el líder de Vox sólo sirvió para lo único que no esperaba, el desprestigio de su inexistente programa de Gobierno y una derrota sin paliativos. No ya numérica -52 votos afirmativos y 298 en contra-, sino política. Un ridículo.

Si la verdadera intención de la iniciativa era minar a Pablo Casado como líder de la oposición -y del propio PP- más que censurar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el resultado es que ambos salieron reforzados y el jefe de las filas verdes, trasquilado.

Tanto Abascal como Hernández parecían no salir de su asombro. No entendían que el PP, con un brillante Casado al frente, haya dicho ¡basta ya!

El mensaje nítido de que en el panorama político español la irrupción de Vox, lejos de repetir la carambola andaluza de 2015, es lo que propició que Sánchez, con un apoyo similar a sus fracasos electorales anteriores, ganase dos elecciones seguidas. Ni siquiera que la repetición electoral de hace casi un año le sirvió para entender que su pretendida política de parar a una izquierda radicalizada y unida al independentismo cosecha sólo el efecto contrario: que el centroderecha tenga vedado el ejercicio del Gobierno.

Como un boxeador sonado, Abascal apenas supo replicar a Casado que no entendía nada, porque no se lo esperaba, y que tendrá consecuencias allá donde permite que gobierne el PP.

El primer eco, casi inmediato, se produjo en Sevilla. Un teatrito de indignación y tímidas amenazas en la balbuciente comparecencia de Hernández.

La realidad es que quedará en agua de borrajas. En dos o tres ridiculeces que Vox añadirá para dar su voto afirmativo al Presupuesto de la Junta.

Porque ¿qué alternativa le queda a este partido? ¿Desestabilizar el Gobierno andaluz? ¿Demostrar que no sirve ni para articular una alternativa a la izquierda cuando la aritmética parlamentaria lo permite?

Cuando esos ecos andaluces dejen de sonar en el horizonte, de esta moción de censura quedará sólo la confirmación de que estos aprendices de populistas de derechas sólo han conseguido reforzar la mayoría que sostiene al Gobierno de coalición de PSOE-UP, algo con lo que contaban y que les descalifica. Y, por sorpresa, en vez del pretendido sorpasso al PP, que ni siquiera forman parte de la alternativa y que votarles es una inutilidad.

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