Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Efectivamente, el canibalismo reina en el Betis

CANIBALISMO. De esa manera califica un estimado compañero la situación del Real Betis Balompié. Y a fe que hemos de considerarla atinada, pues así se ha confirmado en las últimas sesiones del consejo de administración. Al parecer, lo último en que piensan es en el propio Betis según se desprende de las sensaciones que emanan de la zona noble del Villamarín y que hicieron erupción en el último día del mercado invernal, el lunes.

Con el equipo despeñándose en progresión geométrica, la fiel y numerosísima infantería verde, blanca y verde ha sufrido una nueva bofetada en el alma. Ver cómo un consejo nacido de la fidelidad al escudo y de la voluntad de evitar las malas compañías pretéritas se desmembra por auténticas estupideces no tiene nombre. ¿Para eso tanta lucha en la acumulación de acciones con las que cerrarle el paso a esas malas compañías? Y es que resulta indigerible lo que se ve ahora.

Todos se han equivocado. Ollero erró en un principio adelantando en un derroche de optimismo el acuerdo con Lopera que lo dejaba en definitivo fuera de juego. Más tarde proclamando urbi et orbi que el fabuloso (sic) Damiao sería el gran refuerzo invernal. Pero son errores bienintencionados y productos de una sobredosis de optimismo. No así los que se producen en cada reunión, con gente que más parecen miembros de la oposición que tripulantes del mismo barco.

Lo último ha sido quitarle al bético el caramelo que le habían ofrecido con forma de espectacular estrella brasileña. Parece increíble que sin haberse puesto de acuerdo en lo económico, el futbolista sea exhibido por Sevilla como inminente refuerzo bético. Ítem más, si se confía en Maciá ¿por qué un fichaje sujeto a votación? Y si es que ya no se confía, puerta y a otra cosa mariposa. Por todo esto, el compañero que calificó todo esto como canibalismo dio en la diana.

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