La ciudad y los días

Carlos Colón

Elecciones y demoliciones

AL escándalo de los ERE, que va de momento por 70 casos, se suma el de las ayudas de la UE al empleo. En el primer caso se jubila a quien nunca había trabajado en la empresa o a quien sorprendentemente, en lo que podría ser un curioso caso de Benjamin Button a la andaluza, lo hacía desde el día de su nacimiento. Según el PSOE, esto no es un escándalo que afecte al partido y al Gobierno andaluz, sino cosa de "tres o cuatro pillos". E incluso ni tan siquiera es un escándalo, sino únicamente cuestión de "situaciones discordantes".

En el segundo escándalo, el de las ayudas de UE al empleo, se contrata a los trabajadores, se recibe la subvención estipulada y a renglón seguido se les despide. No debe de caer en olvido que este segundo escándalo ha ido saliendo a la luz conforme se ha tirado del hilo gaditano de otro escándalo previo: los sindicatos cobraban, pero no impartían, los cursos subvencionados por la UE; aunque expedían los correspondientes diplomas a los interesados, no vayan a creerse ustedes que son unos desalmados. ¿No querías un diploma? Pues ahí lo tienes. Sin molestias. Y el dinero, para mí.

Es un espectáculo siempre desagradable ver el resquebrajamiento de un partido y el derrumbamiento de un Gobierno. En este país sólo en 30 años de democracia hemos asistido al derrumbamiento, reconversión y final desaparición de la UCD en 1983. En la década siguiente, en 1996, asistimos al derrumbamiento del último Gobierno de González, arrastrado por una avalancha de escándalos. Y en la siguiente década, en 2004, al desplome del Gobierno de Aznar barrido por la guerra de Iraq y, sobre todo, por su reacción ante la tragedia del 11-M. Una década más tarde, parece que al menos una vez cada diez años hay que asistir a este triste espectáculo, todo apunta al derrumbamiento del PSOE en Andalucía, desgastado por tantos años de gobierno, herido por el pobre balance resultante y golpeado por los escándalos de los ERE y presumiblemente por el de las ayudas de la UE. Mientras las torpezas, dudas, improvisaciones y raptos poéticos de Zapatero -probable buen alcalde de provincias en situación de bonanza, pero pésimo gestor nacional en tiempos de crisis- arrastran al PSOE, según las encuestas, hacia un futuro descalabro nacional.

No es sano que en este país los triunfos electorales se produzcan por el resquebrajamiento, derrumbamiento y final aplastamiento del contrario bajo una escombrera de escándalos. No es democráticamente saludable que sólo el estruendo de la corrupción despierte al electorado. Como si lo nuestro no fueran las elecciones, sino las demoliciones.

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