Las dos orillas

josé Joaquín / león

Empieza la precampaña

EL principal error de Pedro Sánchez es comportarse como si no hubiera perdido dos votaciones de investidura. Se sigue creyendo el candidato. Y, además, insiste en formar un Gobierno sobre la base del pacto entre PSOE y Ciudadanos, que ya ha sido rechazado porque no le llegan las cuentas de la lechera. La única novedad es el cambio de actitud: la táctica es diferente. Ahora quiere estar acompañado en todas las reuniones por Albert Rivera, como si fueran un pack de dos yogures. Aunque con el PP van a hablar, saben que será difícil que Rajoy y los suyos se abstengan. La fórmula magistral que llevó a Patxi López a la presidencia del Congreso la asumieron en el PP como un gesto de buena voluntad, para facilitar algo parecido con Rajoy en la Presidencia del Gobierno.

Desde el 21 de diciembre se sabe que la única posibilidad de un acuerdo de PSOE y Ciudadanos con el PP pasaría por que el presidente no sea Rajoy. Pero tampoco Sánchez. Todo lo demás es perder el tiempo. Los dos forman el problema, porque ninguno dará el paso atrás que sería imprescindible. Así las cosas, y al haberse aliado el PSOE con Ciudadanos, la única opción de que Pedro Sánchez cumpla su sueño es convencer a Podemos para el voto gratuito transversal. Parece otra utopía.

Desde el 21 de diciembre se sabe que Pablo Iglesias sólo quiere una repetición de las elecciones para ser el primer partido de la izquierda. Sánchez ha matizado las amenazas de la semana pasada. No plantearán mociones de censura a los alcaldes de Podemos que el PSOE instaló en Madrid, Barcelona, Cádiz, Zaragoza, Santiago de Compostela y otras ciudades. En el caso de Cádiz, por ejemplo, sería imposible ganarla si el PSOE no pacta con el PP. Un detalle importante que se omite.

Pablo Iglesias sabe que el PSOE no presentará ninguna moción de censura municipal antes del 26 de junio. Por otra parte, en Podemos piensan que están en el camino correcto. En la próxima campaña, cargarán contra Sánchez y lo situarán como la pareja política de Rivera, aunque no se hayan besado en público. Dirán que Sánchez está indisolublemente unido a los chicos del Íbex 35. En una campaña, ya se sabe que Pablo Iglesias es peligroso. Más aún si se presenta en una coalición electoral con IU, como intenta Alberto Garzón. Piensan que así tendrían más opciones de superar al PSOE como alternativa del cambio. En contra de lo que dicen, todos creen que podrían mejorar. La precampaña ha comenzado.

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