Tribuna Económica

Rogelio / velasco

Emprendimiento y desarrollo

NINGUNA variable de manera aislada explica el proceso de crecimiento y desarrollo económicos de países y regiones. Unos y otros se diferencian por la importancia relativa que tienen las variables relevantes. Hay de todo en todas las regiones y países, pero cambian profundamente su importancia relativa. Sea cuales sean las variables relevantes, la actitud emprendedora y la innovación son las que hacen poner en valor los productos y servicios que se vendan en el mercado.

La Investigación y el Desarrollo no son suficientes para generar progreso económico. Investigar y desarrollar un nuevo producto o servicio no garantiza que vaya a tener un valor en el mercado. Nuestras universidades y centros de investigación están repletos de tesis doctorales que han ampliado el conocimiento, pero que no son comercializables.

Naturalmente que hay materias que la Universidad tiene que cultivar y carecen de valor de mercado. Los estudios de historia o filosofía son parte esencial del conocimiento, pero no hay que esperar que contribuyan a la economía. Son muchos otros de las áreas científicas y de las ingenierías las que tienen la capacidad para hacerlo.

Pero en la mayoría de los casos, los científicos e ingenieros, desde la Universidad, no están preparados para la explotación comercial de lo que aportan al conocimiento. Son los emprendedores los que tienen las capacidades para poder convertir una innovación tecnológica en algún producto con valor de mercado.

Averiguar por qué un producto se vende, qué necesidad satisface o qué problema resuelve, cómo puede mejorarse, cómo se vende, son parte esencial de los atributos de los emprendedores. Y estos atributos pueden aplicarse con éxito en cualquier sector. No es necesario utilizar tecnologías sofisticadas para tener éxito en el mercado. Lo que realmente importa es la innovación: hacer las cosas de una forma distinta, con menores costes, añadiendo atributos que antes no tenía, ampliar el mercado en el que se ofrecen, encontrar nuevos clientes.

Estos factores sí contribuyen al crecimiento y a la generación de empleo y necesitamos que se generalicen entre la población. Para que un proceso de desarrollo tenga un impacto significativo, es necesario que esos atributos y esos factores estén extendidos en la mayoría de la población. Un emprendedor solo no hace nada. Es más, si está solo se marcha a otro territorio porque es difícil emprender cuando el entorno en el que se vive ignora o es contrario a este tipo de actitudes.

En Andalucía y en España necesitamos a muchas más personas que enfoquen su actividad hacia el emprendimiento, sea cual sea la actividad a la que se dediquen. Sólo con algunos emprendedores y algunas grandes empresas no podremos salir de la dramática situación en la que vivimos en la actualidad.

Y esas actitudes, como tantas otras, hay que cultivarlas desde la escuela y desde los medios de comunicación y los poderes públicos. Y que el cultivo sirva para que surjan modelos y roles sociales que los jóvenes, especialmente, admiren y quieran imitar. Necesitamos alejarnos de actitudes vitales que tienen raíces profundas en el pasado, hábitos mentales rígidos y comportamientos que obstaculizan nuestras capacidades de emprendimiento, de innovación y de progreso.

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